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Celebración comunitaria del Perdón

 

 

AMBIENTACIÓN

para vivir con intensidad su nacimiento y, al mismo tiempo, nuestra transformación. Estamos en camino hacia la Navidad. Pronto celebraremos el Nacimiento del Hijo de Dios. Volver a contemplar, en la sobriedad de un pesebre, al Dios vivo; sentir, en la oscuridad de la noche, la esperanza de una luz; escuchar un anuncio de Paz y esperanza para toda la humanidad. El nacimiento de Dios sigue sucediendo cada vez que lo acogemos en nuestra vida, que le abrimos nuestro hogar y lo dejamos campar en nuestra historia.

Nacer y renacer. Él nace y nos ayuda a renacer. Él viene y nos ayuda a vivir. El, con su fuerza del amor y la sencillez, nos cautiva y apasiona. Nos acercamos a un tiempo nuevo. Queremos acogerlo y dejar que Él sea el centro de nuestra vida. Necesitamos prepararnos.

ORACION

Oh Dios, fuente de todo amor y de todo bien.
Pronto celebraremos el nacimiento de tu Hijo, su Natividad.
Ayúdanos a sentir tu amor y a reconocer tu presencia.
Haz que sepamos acogerte y hacerte un hueco entre nosotros.
Renueva nuestra vida, perdona nuestra debilidad y nuestro pecado.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

 

LECTURA  del Evangelio según San Juan 3, 1-6

Había un fariseo llamado Nicodemo. Jefe judío. Este fue a ver a Jesús de noche y le dijo: “Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él”. Jesús le contestó: “En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios”. Nicodemo le preguntó: “¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?”. Jesús le contesto: “En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu”.

PARA LA REFLEXION PERSONAL

Ante la cercanía de la Navidad:

  • ¿Cómo me estoy preparando para que Dios nazca en mí?
  • ¿Deseo “re-nacer”? ¿Estoy dispuesto/a a que Él transforme mi corazón?
  • ¿Qué sentimientos despierta en mí la celebración de la Natividad del Señor?
  • ¿Dejo que el Espíritu actúe en mí? ¿Dejo mi vida en sus manos?

En mi relación con Dios:

  • ¿Vivo con ilusión y alegría la fe? ¿Siento que Dios es una buena noticia para mí?
  • ¿Le pregunto a Dios “qué quiere de mí”? ¿Pongo mi vida en sus manos?
  • ¿Qué le pido a Dios? ¿Por qué le doy gracias? ¿Lo alabo?
  • ¿La fe en Dios me transforma? ¿En qué? ¿Cómo?

En mi relación con los demás

  • ¿Siento que el otro es mi hermano y parte de mi vida? ¿En qué se nota?
  • ¿Conozco y soy sensible antes las realidades de pobreza, necesidad y sufrimiento?
  • ¿Estoy cerca de las personas que sufren y lo pasan mal? ¿Soy solidario/a con ellos/as?
  • ¿Dedico tiempo gratuitamente a los demás? ¿Reconozco el valor de cada persona?

En mi relación conmigo mismo/a

  • ¿Asumo y hago vida lo que creo por la fe? ¿Soy coherente con lo que creo?
  • ¿Me dejo transformar? ¿Me entusiasma que Dios “me toque el corazón”?
  • ¿Llevo una vida austera, sobria y solidaria? ¿Soy respetuoso con la creación?
  • ¿Me dejo corregir por otros? ¿Aprendo de las buenas acciones de los demás?

PEDIMOS PERDÓN

Conscientes de nuestra debilidad y de nuestras miserias, pero confiando en tu infinita misericordia, acudimos a ti.

RESPONDEMOS: ¡VEN, SEÑOR, A SALVARNOS!

  • Reconocemos nuestra ceguera, nuestro conformismo y nuestras tibiezas.
  • Necesitamos que cures nuestras insatisfacciones, nuestras ansias de poder y poseer.
  • Necesitamos que cambies nuestro corazón de piedra por un corazón de carne.
  • Necesitamos el perdón de todas nuestras debilidades.
  • Necesitamos recuperar la alegría de vivir en ti y por ti.
  • Necesitamos quitar cerrojos a nuestra vida.
  • Necesitamos tu ayuda para superar lo superfluo de la Navidad.

Tiempo para confesiones individuales

ORACIÓN PENITENCIAL

Alguien Viene

Sin llamarle,
sin haber pensado siquiera en él,
sin saber muy bien quién es,
sin tener ojos para verlo…,
alguien viene,
pasa junto a nosotros,
se fija y se sienta a nuestro lado
para estar con nosotros, los hombres.

Alguien viene,
y tiene tantas cosas
que cambiar dentro de nosotros
y en nuestro entorno…
No viene para que todo siga igual
ni para hacer silencio a nuestro lado;
viene porque es posible ser de otra manera,
tener vista y vida,
levantarse y caminar,
ser personas nuevas,
dejar la ceguera
y dar testimonio del Reino acogiendo sus semillas.

Alguien viene,
nos dirige su palabra,
una palabra que comprendemos
porque es clara,
alumbra nuestras miserias,
cura viejas heridas
y deshace tantos insoportables esfuerzos y montajes.
Viene desde la cercanía de Dios
a encontrarse con nosotros y a abrirnos los ojos
para que conozcamos su rostro y nunca más tengamos miedo.

Vienes solo nos pide,
creer en él
y cambiar de bando,
para tener lo que más anhelamos.