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Equipo de limpieza y mantenimiento

Este EQUIPO (un equipazo) lo forman unos 15 voluntarios/as,  que fielmente están en la Parroquia, dispuestos a limpiar, de arriba abajo todos los rincones de nuestros locales, los que todos usamos, sin darnos apenas cuenta de lo limpios que están. A las 9 de la mañana, en punto, se reúne todo el grupo. Las tareas deben estar distribuidas, pues siempre te encuentras a los mismos limpiando los mismos lugares, y son todo un batallón que, remangados y con fregona y bayeta en ristre, limpian, barren y dan esplendor a todo lo que se ha construido y usamos los parroquianos continuamente.

Estas personas, muy trabajadoras, por cierto, sudan y sonríen a los que pasan, barriendo, recogiendo papeleras, inundando salas, refulgiendo rincones, esterilizando baños, y dejando todo en perfecto estado de revista, como si fuera a venir el señor del algodón a revisar la higiene de todo el lugar. Y lo mejor de todo es ver el buen rollito que se gastan, la armonía y el humor que sale del grupo y la chispa con la que, terminada la faena, se van a desayunar enfrente, donde se dan el gran homenaje compensatorio de todos los trajines, trabajos y fregaos en los que se meten.

La mayoría de la gente no les conoce, no sabe que existen, pues utilizan los locales sin descubrir a este curioso batallón de limpiadores que madruga, aunque caiga en fiesta o como mucho cambian el día, y son desconocidos, salvo para los que vienen al Taller de Comunicación, que son los primeros que les pisan lo fregado, y que comienzan sus clases cuando acaba de salir el Batallón de Limpieza. 

Creo que este grupo también está abierto a quién quiera participar en esta bonita tarea común, tan solidaria y tan desinteresada. Así que si alguien se siente llamado a participar, que no lo deje para más tarde, que siempre hace falta mano de obra “cualificada”, para que el trabajo de todos esté mejor repartido y toquen a menos.

Realmente es un gusto comprobar lo bien que funcionan las cosas cuando las hacemos entre todos. Viva la solidaridad de la Parroquia y el trabajo oculto de muchos que se entregan sin publicidad, que colaboran en el bien común y son manos invisibles, habituales, que se ocupan de que todo esté a punto, cuando vamos a celebrar algo, o a participar en lo que sea.

En este equipo hay un auténtico derroche de generosidad y cariño por la Parroquia. No es normal que, cuando todo el mundo, todos los grupos están de vacaciones, el equipo de mantenimiento siempre funciona. Cuando todo el mundo aún no se recupera bien de las fiestas de Navidad y Año Nuevo, este EQUIPAZO no entiende de puentes ni de vacaciones.

Gracias a todas las manos silenciosas que hacen que nuestra parroquia marche, como un reloj, cada cosa a su sitio y a su hora y todo esté siempre en su lugar y en perfecto estado.