Sin categoría

Fiesta Parroquial Solidaria

El pasado domingo, 17 de junio, celebramos la fiesta parroquial, o fiesta solidaria, con el fin de colaborar en la mejora y ampliación de una escuela en Satmi, en la India, además de “hacer parroquia”, es decir, compartir, convivir y estar juntos todos los participantes de la comunidad. Comenzamos a las 8 de la mañana, con el montaje de la infraestructura, cenadores, mesas y sillas y a continuación, la gente fue trayendo tortillas para los bocatas y  dulces  para concursar y que sirvieron de postre.

A las doce de la mañana fue la Eucaristía de la Comunidad, a la que asistieron muchísimas personas de todas las edades. Fue una Eucaristía muy cuidada, con muchas canciones alegres que nos crearon un clima profundo y espiritual, para pedir perdón por lo que no se había hecho bien en la vida comunitaria a lo largo del curso, por los escaqueos y ausencia de compromiso en actividades y tareas comunes. Se proclamó la palabra con la lectura del Sembrador, que se aplicó a nuestra vida personal y comunitaria.

En el ofertorio, los Preas presentaron un video en el que se les veía a todos explicando con su expresión y mediante una canción cómo quieren vivir y cómo todos son distintos y diferentes, pero la complementariedad es lo que les enriquece y lo que les une. Después invitaron a los niños que este año han hecho su primera comunión, para que se animen a participar en la catequesis de Preas, e hicieron un gesto de pasar de una parte del templo a la otra, donde les esperaban los más jóvenes, para invitarles a seguir en los grupos y les impusieron un pin símbolo del Espíritu Santo, que es el que les dinamiza y fortalece.

Fue une Eucaristía alegre y participativa que creó el clima comunitario perfecto para sumergirnos de lleno en el aparcamiento, donde estaban preparados los chiringuitos de la fiesta: La barbacoa, una cocina con seis fuegos para hacer paellas, la tienda de manualidades, el puesto de bebidas, los tickets, el museo de trofeos a entregar, la animación e inscripción a los juegos de familia y de grupos, etc.

Fuimos comiendo y bebiendo la exquisita paella, de Luis, los asados de Tomás y Joaquín, los refrescos, los variados bocatas de tortilla y exquisitos postres y todas las viandas que la gente había preparado y que se ofrecían a los visitantes. Los niños estaban felices, pues montaron una cama elástica, en la que hicieron fila para ir montándose todos los que pudieron, disfrutando como enanos. Participaron en los múltiples juegos de futbolín, golf, la yenca gigante, y ya los mayores jugaron un partidazo de voleibol en el que algunos (como Raúl el cura) se dejaron media juventud, sudando la gota gorda para ganar a los más jóvenes.

También se hizo a media tarde una demostración o exhibición de baile en línea, de gimnasia y de tai-chí, que nos sorprendió a todos por el ritmo y la estética de sus coreografías. Después jugamos una gran partida de bingo, entre casi todos los asistentes y se entregaron los trofeos a los ganadores de los juegos, del mus, del ajedrez, y se homenajeó a dos miembros de la comunidad, mayores y especiales, que habían superado la enfermedad y dificultades importantes en la vida.

Entre las rifas que se hicieron, se sorteó una SEMANA DE ESTANCIA EN EL HOTEL ENTREMARES, en la Manga del Mar Menor, que cedieron los propietarios de dicho establecimiento, y que, tras vender 200 papeletas, salió premiado el número 222, que no existía y no sabemos quién se habrá quedado con el premio, que todos ansiábamos.

De pronto, apareció en el lugar con música alegre y divertida, la CHARANGA “EL RAMILLETE”, amenizada por cinco músicos con una marcha preciosa que alegraba el alma escucharles, que nos arrastró a todos a cantar, bailar y hacer el chocolatero y otras gracias. Luego nos pidieron canciones dedicadas y seguimos cantando y bailando juntos, con esa música pachanguera de fiestas de pueblo, que nos alegró y divirtió a todos un montón.

Anunciaron por megafonía que volvía a encenderse la barbacoa e invitaban a pinchos morunos, todo ello para conseguir fondos para nuestro fin solidario. Seguimos charlando, bebiendo para soportar el calor sofocante y divirtiéndonos juntos en un clima estupendo de familia, parroquia y comunidad.

La verdad es que la fiesta resultó estupenda y que disfrutamos un montón gente de todas las edades y conocidos del barrio y de la parroquia. Supongo que resultaría una buena colecta para apoyar al proyecto que se quiere financiar en la India, pero nosotros salimos más unidos, más contentos y más comunidad, de este día loco de calor, fiesta, risas y música.