Sin categoría

Ecos de la Visita Pastoral

Ya comentamos en crónicas anteriores que en el mes de noviembre teníamos en la Parroquia la visita pastoral de nuestro Obispo, pero que la iba a hacer el Obispo Auxiliar, don Jesús Vidal, un hombre cercano y cálido que ha estado viviendo junto a nosotros y acompañándonos en casi todas las actividades parroquiales, varios días de la semana. Comenzó reuniendo a catequistas y jóvenes y con todos estuvo interesado en la vida parroquial y en la marcha de cada grupo. Desayunó con el grupo de limpieza, ese batallón de gente que cada semana deja la parroquia limpia para el uso de todos los parroquianos y que termina su jornada desayunando juntos, con risas, confidencias y tertulia agradable. Pues allí estuvo también nuestro obispo la mañana del miércoles. Y es que ha ido recorriendo grupo por grupo y actividad por actividad, hasta que ha conocido a toda la Parroquia. Se ha interesado por la marcha de cada grupo y ha conocido a mucha gente y el lugar que ocupa en nuestra santa casa.

Visitó y compartió con el Consejo Pastoral, Grupo de Vida Ascendente, Taller de Manualidades e Informática; no sé si con Baile en Línea, que no creo que bailara en ese mogollón de gente que nos juntamos cada viernes. En catequesis con los niños les interpeló y trabajó muy bien con ellos y se quedaron encantados. Conoció las inquietudes y preocupaciones de los padres, de transmitir la fe a los hijos y de construir una iglesia viva y al servicio de los más pobres y necesitados del barrio.

Nos planteó su deseo de crear entre todos una iglesia abierta y acogedora, en la línea de las propuestas del Papa Francisco, donde todo el que llegue se sienta bien. Nos animaba a que digamos lo que soñamos, a que pidamos lo que necesitemos y a que construyamos lo que soñamos o lo que creemos desearía Jesús.

Terminamos la semana con la eucaristía del domingo día 18 de noviembre, que se juntaron la de 12 y la 1, con los dos coros y todo el público asistente y, en casi multitud, y de forma alegre y viva, se compartió una eucaristía en la que el Obispo, con todos los curas de la casa, más el Vicario de Vicaría VI resumía su visita diciendo que “Juntos habíamos escuchado a Dios, nos habíamos escuchado mutuamente y habíamos soñado una Iglesia mejor”…

Como este domingo era la Jornada Mundial de los Pobres y de los sin techo, nos ponía en sintonía con el Papa Francisco que recordaba que los cristianos tenemos que gritar, escuchar y liberar. Gritar lo que Dios nos propone a cada uno, lo que sabemos necesita el otro, escucharnos entre nosotros y escuchar bien a Dios y luego salir a liberar a la gente, a hacerle más libre y feliz y a hacer un barrio acogedor, donde todo el mundo viva y viva la vida en abundancia. Jesús nos libera y en la Parroquia, vamos a liberarnos unos a otros. Nos libera de autosuficiencias, de protagonismos, de ideologías, del espejismo de pensar que somos los mejores y que como tenemos una Parroquia maja, ya lo hemos conseguido todo y podemos hacer las cosas sin Dios y sin su presencia en nuestras vidas.

Dios nos libera y nos hace una comunidad abierta y acogedora. Jesús nos libera para que cada uno seamos un regalo para los demás. Nos pide que comencemos un tiempo de discernimiento para regalarnos al mundo, saliendo al encuentro de los otros para dar el testimonio que este mundo necesita. Vosotros sois elegidos, enviados, por haber conocido a Jesús, para llenar este barrio del Amor de Dios, que es lo que el mundo necesita. Terminó dándonos su bendición y enviándonos a los hermanos, con la fuerza del Espíritu en nuestros corazones.

Al final de la Eucaristía hubo un ratito de encuentro en la puerta del templo, como cada domingo y después, en los salones parroquiales, se compartió una comida fraterna, con las viandas que cada uno aportó. Así se terminó la visita Pastoral de nuestro Obispo que casi conocía ya a todas las personas de la Parroquia y sus andanzas. Perfecto. Decía él de sí mismo que es un pobre hombre, sencillo, que representa la visita de Jesús a su Iglesia y que quería hacerlo como lo haría Jesús, integrándose y disfrutando de la vida habitual de la Parroquia. En fin, podríamos decir que, juntamente con el concierto de “Brotes de Olivo” el sábado 17 por la noche, ha sido una gracia y un regalo de los más lindos lo que hemos vivido estos días. Hasta la próxima. Mari Patxi