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Ecos de la Semana Santa

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Sigue nuestra vida parroquial normal, aunque la Semana Santa nos ha cambiado el ritmo y las liturgias.

El pasado miércoles 10 de abril tuvimos la celebración comunitaria de la penitencia, a la que asistimos bastantes parroquianos. Con ella fuimos poniendo el corazón a tono para celebrar nuestra Semana Santa, en sintonía con el Señor.

El Domingo de Ramos celebramos nuestras eucaristías, con sus correspondientes procesiones de ramos, desde el jardín. Y el miércoles santo tuvimos una oración comunitaria preparatoria al Triduo Pascual.

El Jueves  Santo hubo la oración de laudes, por la mañana, eucaristía de la Cena del Señor por la tarde y, por la noche una cena comunitaria, con lo que cada parroquiano aportó, y se terminó el día con una Hora Santa ante el Santísimo.

El Viernes Santo también hubo laudes por la mañana, después un Vía Crucis Arciprestal desde la Parroquia San Antonio María Saccarías hasta nuestra Parroquia, pero con la participación de las seis parroquia que conforman el Arciprestazgo Santísimo Cristo del Amor. Por la tarde la Celebración de la Palabra y se terminó el día con una Oración con María.

El Sábado Santo se comenzó el día con laudes y se terminó con la Vigilia Pascual, de la noche.

Hemos participado muchos parroquianos en estos días de Semana Santa, aunque se notaban muchas ausencias de los habituales, que se habrían ido a su pueblo a vivir los días centrales de la Semana Santa. Pero, hemos disfrutado de unas celebraciones participativas, cálidas y profundas, animadas por el coro, que se renueva cada día y es un gusto escucharles y dejarse animar a cantar por ellos.

Que el Señor, tras estas fechas nos mantenga a todos cerca de Él, estando resucitados y resucitadores de las muertes que nos rodean y de las personas que no están bastante vivas. Que Él nos bendiga, nos haga familia y comunidad y nos mantenga atentos a su llamada y su mensaje y a lo que quiere de cada uno de nosotros, que aportemos a nuestro mundo y a nuestro sociedad, para que sigamos siendo sal del mundo y luz de la tierra.

Hasta la próxima crónica. Mari Patxi