Sin categoría

Fiesta Solidaria

El curso termina y lo celebramos el domingo 16 de junio, con la Fiesta Solidaria de Fin de Curso, como todos los años. Este curso nuestro proyecto solidario, de Manos Unidas, es construir una ESCUELA DE ENFERMERÍA EN SUDAN DEL SUR, en África.

Comenzamos muy temprano con mucho entusiasmo el montaje de la fiesta, transportando sillas, mesas, cenadores y todo lo necesario para que después de la Eucaristía todo esté montado;  aunque, en realidad, empezó la tarde del sábado 15 con el tendido de las lonas con la participación de los voluntarios de la Parroquia. A las 12, celebramos la Eucaristía especialmente festiva y participativa. Se hizo una entrada en procesión, de los tres sacerdotes, precedidos por 7 personas que portaban una vela como representación de los distintos grupos de la Parroquia, niños, jóvenes, adultos, tercera edad, sacerdotes, religiosas y era el día que la liturgia celebraba el día de la Santísima Trinidad, que es una familia, el Padre, más el hijo, más el Espíritu Santo. Como en la Parroquia queremos ser como una familia, se reflexionó sobre ese tema. El coro preparó canciones especiales y todo el mundo cantó y participó con fuerza y entusiasmo.

Como el año pasado, en la Eucaristía de la fiesta, los catequesis de Preas presentó un video con sus actividades y acogió a los niños que han hecho su primera Comunión, para que pasen al siguiente paso catequético, que son los Grupos de Preas. Es como si cada joven acogiera o medio apadrinara a un niño de Primera Comunión. Es un gesto cálido y parroquial que da sentido y continuidad al futuro eclesial. Estos niños son los siguientes cristianos que va a haber en nuestra comunidad… y tenemos que cuidarles.

Después de la celebración fuimos todos a la fiesta, donde nos esperaban los voluntarios que ya estaban, desde el amanecer, preparando la tienda solidaria de manualidades, la barbacoa y las 7 paellas que se vendieron enseguida y todo el mundo degustamos con pasión, además de los bocatas y los exquisitos postres que aportó la gente y con los que se hizo un pequeño concurso, que ganó una preciosa tarta de zanahoria, hecha por Amelia, una señora que ya ganó el año pasado y que tiene grandes habilidades de repostería y trajo una tarta exquisita. Tomamos un montón de postres.

Una curiosidad de este año es que la fiesta ha sido sin plásticos, por aquello del cambio climático y las aguas se bebieron en lata y se cuidó que no hubiera platos, ni vasos, ni cubiertos de plástico, sino que eran de arroz o algo parecido.

A todos los participantes se nos obsequió con una bonita chapa, con nuestro nombre, en la que ponía la causa de nuestra fiesta, es decir el proyecto de la Escuela de Enfermería de Sudán del Sur.

Cáritas montó en los salones de la Parroquia una bonita exposición sobre los inmigrantes, con las palabras del Papa, que son acoger, proteger, promover e integrar.

Hay que destacar la participación durante una hora de los coros de la Parroquia que estuvieron en plan mundano, en la iglesia nos ayudan y fomentan la participación y embellecen la liturgia, pero en la fiesta nos animaron remitiéndonos con la música a momentos especiales de otras épocas.

Los alumnos de baile en línea hicieron dos preciosas demostraciones de su armonía y talento. Hubo diferentes bailes, juegos, charanga y risas, donde bailamos “Paquito Chocolatero” y otras cosas parecidas. La charanga fue tan estupenda, como el año pasado, porque animó un montón la fiesta, hizo bailar a todo el mundo y nadie se podía quedar sentado con tanta marcha y tanta animación.

Hubo partidas de dominó, cartas, y diferentes competiciones de juegos de mesa. Después instalaron en los bajos un cañón de espuma, que hizo las delicias de niños y jóvenes, donde acabó todo el mundo chorreando, disfrutando de la locura de la espuma, que parece que nos absorbe y envuelve a todos con sus pompas y sus risas…

Para terminar, se entregó un trofeo parroquial a dos personas significativas de nuestra Parroquia. Uno fue Paco, el que cuida nuestro precioso jardín bíblico y otro trofeo parroquial fue para Ángel, que es como el responsable de mantenimiento de nuestra Parroquia, y que siempre está por ahí trabajando para que todo marche bien y esté como nuevo. Y así, y con la música de la charanga, acompañándonos y dándonos vidilla a todos, terminó nuestra fiesta, que nos hizo disfrutar, hacer parroquia y sentirnos todos muy cerca y cómplices de nuestro sueño de vivir al estilo de Jesús. Fue un día precioso y una gozada para los asistentes y los que pasaban por allí y nos miraban con envidia.

Hasta la próxima crónica, feliz verano a todo el mundo y que no nos despistemos de Dios en este tiempo de calor.

Mari Patxi