Sin categoría

En el Estado de Alarma y Confinamiento

¿Quién nos iba a decir, en plena Cuaresma, que estaríamos con la Parroquia cerrada al culto y emitiendo la Eucaristía y las liturgias de Semana Santa, por Facebook? Y, ya estamos a 7 de mayo, y aún no sabemos cuándo podremos asistir a las celebraciones de forma normal, o si seguirán los templos cerrados. Con este confinamiento al que nos ha castigado el estado de alarma, estamos todos metidos en casa, sin poder salir, ni comprar, ni hacer gestiones. Hemos perdido toda la vida parroquial, tantas actividades que se han roto y tenemos necesidad de vernos, de volver a celebrar la fe juntos y participar de la vida Parroquial.

Creo que, Julio y Raúl, nuestros sacerdotes están por ahí, llamando a la gente que más lo necesita y atendiendo a las familias que están en una situación de necesidad mayor. Celebran la Eucaristía todos los días, a las 18h y se transmite por Facebook y You Tube una hora más tarde y creo que participan bastantes personas tanto de la propia comunidad de San Hilario como personas de otras comunidades, incluso desde Perú, Colombia, Honduras y México.

Hay mucha gente que viene a la parroquia pidiendo alimentos o ayuda de algún tipo y los dos sacerdotes les atienden material o espiritualmente.

En este tiempo también ha ocurrido algo muy doloroso y ha sido la muerte de nuestra compañera de Parroquia, CARMEN CRIADO, la Responsable de Cáritas, a la que todos conocíamos y queríamos y con la que hemos hecho muchas cosas. Ha pasado un largo tiempo de hospital. Acompañamos en el dolor a su marido José Mª, que nos consta lo está pasando mal, y lo han pasado mal en el tiempo hospitalario. Le echaremos de menos, pues era muy eficaz, activa, risueña y ruidosa. Ya estará tan a gustito, disfrutando en la Mesa Camilla del Padre, contándole cosas de nuestra Parroquia. Así el Padre nunca nos dejará de su lado, pues Carmen se lo andará recordando siempre, para que nos proteja y ayude. Recordamos también a tantas personas que hemos perdido en el camino, en este tiempo de confinamiento, mayores en residencias, enfermos y tantos y tantos que han fallecido cerca de nosotros y ponemos a todos en manos del Buen Padre Dios.

La Semana Santa se transmitió, cada día con una oración especial y la liturgia del día, también por Facebook y You Tube. Algunos la hemos celebrado junto a ellos y otros nos hemos ido con la tele a Roma, la Almudena o alguna otra celebración menos familiar y cercana, donde se echa en falta la acogida, cercanía y naturalidad de nuestra Parroquia…La oración de Taizé, también se retransmitió por Facebook los meses de marzo y abril.

Pero durante este tiempo de estado de alarma, un grupo de Catequistas se ha estado reuniendo por ordenador. Viva la eficacia y la fidelidad.

Estamos en un tiempo raro, en el que no podemos salir a la calle, no nos podemos abrazar, ni tocar y no nos vemos. Hemos suspendido colegios, clases y todas las actividades ciudadanas y echamos de menos vernos y saber los unos de los otros. En la salida de misa, en la Puerta, se hace mucha parroquia, saludándonos unos a otros y sabiendo de nuestras vías. Me pregunto yo, si habrá alguien que se sienta muy solo en estos momentos de confinamiento.

Deseando empezar cuanto antes a celebrar la fe juntos, sin pantallas por medio, con todos los templos abiertos, en cuanto entremos en la Fase 1 del Estado de Alarma y nos den permiso para abrir los templos y celebrar nuestra fe juntos, pero no revueltos, con mascarilla y con un aforo del 30% del templo. A ver si hay suerte y celebramos la Eucaristía contentos y alegres de reencontrarnos, sintiéndonos comunidad y como una pequeña familia. Que el Señor rellene nuestros huecos, esos que hemos sentido en el confinamiento, nos ayude a vivir cerca de Él, lo bueno y lo malo de la vida, y nos acompañe siempre para que cada día seamos más hermanos los unos de los otros. Que Él bendiga a los que han fallecido y dé fuerza a los que han quedado heridos por la pérdida de sus seres queridos, sin ni siquiera poderse despedir de ellos; y a los que se han curado y están por la vida, viviendo con más interés que antes de enfermar.

Hasta la próxima crónica. Un abrazo. Mari Patxi Ayerra