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Vigilia de Pentecostés

La Vigilia de Pentecostés es la culminación del tiempo pascual. Jesús resucitado deja su Espíritu y la Iglesia naciente inicia una etapa nueva… Pentecostés es la plenitud del tiempo pascual: Jesús se nos regala, se hace don en forma de Espíritu. En este momento pentecostál, María también tiene un sitio. Estaba allí, reunida con los apóstoles, asistiendo al nacimiento de la Iglesia… Través de la escucha de la Palabra, la meditación y la oración, nos preparamos para coger la acción de Dios y su Espíritu

Invocaciones al Espíritu Santo

Cantamos: “Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra”

  • Envía, Señor, tu Espíritu para romper nuestras ataduras.
  • Envía, Señor, tu Espíritu para derribar nuestras barreras.
  • Envía, Señor, tu Espíritu para derribar nuestros prejuicios.

Cantamos: “Envía tu…

  • Envía, Señor, tu Espíritu para curar nuestros resentimientos.
  • Envía, Señor, tu Espíritu para que sepamos acercarnos a toda persona.
  • Envía, Señor, tu Espíritu para que podamos ver en el otro el rostro del hermano.

Cantamos: “Envía tu…

  • Envía, Señor, tu Espíritu para que trabajemos por la paz.
  • Envía, Señor, tu Espíritu para que sepamos ver los que nos une.
  • Envía, Señor, tu Espíritu para que seamos solidarios.

Cantamos: “Envía tu…

  • Envía, Señor, tu Espíritu para que fomentemos la cultura del perdón y del diálogo.
  • Envía, Señor, tu Espíritu para que se superen las guerras, los racismos y las desigualdades entre los hombres.
  • Envía, Señor, tu Espíritu…

Cantamos: “Envía tu…

Lectura        Primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios  12,3-7.12-13

Hermanos: Nadie puede decir: «Jesús es Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

Palabra de Dios

Secuencia

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

DONES DEL ESPÍRITU SANTO

Don de la Sabiduría

Es saber gustar donde la gente sólo consume; saber disfrutar donde la gente se intoxica; saber parar donde todo el mundo tiene prisa. El don de la sabiduría es el don de vivir, de apreciar y sentir a Dios en la vida, en el aire, en los hombres, en la naturaleza.
Se enciende la 1ª vela

Don del Entendimiento

Es el don de entender y comprender lo que más merece la pena conocer: entender a Jesús, conocer al Padre y al Espíritu. Entender por dentro, profundizar, penetrar, estudiar a fondo, llegar al corazón. Es ver con los ojos de Dios.
Se enciende la 2ª vela

Don del Consejo

Este don nos ayuda a discernir y decidir a la luz de la voluntad de Dios. El don del consejo nos ayuda a enfrentar mejor los momentos duros y difíciles de la vida, al mismo tiempo que nos da la capacidad de aconsejar, inspirados en el Espíritu Santo, a quienes nos piden ayuda, a quienes necesitan palabras de aliento y vida.
Se enciende la 3ª vela

Don de la Fortaleza

El don de la fortaleza es fuerza, valor, constancia, perseverancia. El don de la fortaleza no es sólo para ocasiones extraordinarias, es para todas las ocasiones y para todas las horas. Es el don que da fuerza para vivir.
Se enciende la 4ª vela

Don de la Ciencia

Es el don que nos permite descubrir la presencia de Dios en el mundo, en la vida, en la naturaleza, en el día, en la noche, en el mar, en la montaña. El don de la ciencia nos lleva a juzgar con rectitud las cosas creadas y a mantener nuestro corazón en Dios y en lo creado, en la medida que nos lleve a Él.
Se enciende la 5ª vela

Don de la Piedad

El don de la piedad es el don de sentirse hijo. El don de tener a Dios por Padre y saberlo y disfrutarlo con paz y alegría filial. El don de la piedad es sentir ternura, admiración y afecto hacia Dios como Padre. Es don de familia. Dios es Padre de todos. Don de fraternidad, que nos hace sentirnos hermanos sin fronteras.
Se enciende la 6ª vela

Don del Temor de Dios

No se trata de ninguna manera de tenerle miedo a Dios, sino más bien de sentirse amado por Él y corresponderle. Es el temor a perder a Dios lo que está en juego en este don. El don del temor de Dios es la conciencia humilde de la propia fragilidad. Es el don del respeto a Dios y a los hermanos. Es el don de sentirse pequeño ante la grandeza de Dios.
Se enciende la 7ª vela

Oración de los fieles

Respondemos: “ENVIA SEÑOR TU ESPIRITU”

  • Para que los que sufren se sientan confortados
  • Para que los que dudan sean confirmados en la verdad
  • Para que los que buscan encuentren
  • Para que los descarriados vuelvan
  • Para que los que vacilan sean orientados
  • Para que los que no ven vean
  • Para que…)

Padre nuestro

PREGÓN DEL ENVÍO

¡Salid, gente de mi pueblo!
Marchad, vosotros sois mis
testigos en medio del mundo.
Salid, gente de mi pueblo.
Os esperan afuera.

Sed la expresión viva
de la amabilidad de Dios;
amabilidad en vuestro rostro,
amabilidad en vuestros ojos,
amabilidad en vuestra sonrisa,
amabilidad en vuestra tarea
y vuestra lucha.

Vosotros sois mis manos
para construir un mundo nuevo
donde haya más fraternidad
y justicia.

Vosotros sois mis labios
para anunciar a los pobres
la buena noticia de la libertad.

Vosotros sois mis pies
para acudir al lado
de tantos jóvenes y niños,
hombres y mujeres
que necesitan palabras
y gestos de ánimo.

Vosotros sois mi pasión
para lograr que todos los hombres
vivan como hermanos.

Salid, gente de mi pueblo.
Id más lejos,
la ternura será vuestro cántico
y la vida vuestra celebración.
¡Salid gente de mi pueblo!
Y yo os digo, palabra de Dios,
¡yo voy con vosotros!