Festividad de Corpus Cristi

Hoy, festividad del Corpus Christi, día de la Caridad, nos disponemos a celebrar el banquete de hermanos, la fiesta a la que todos somos invitados: Jesús nos ofrece comer su Cuerpo y beber su Sangre.

En la Eucaristía entramos en comunión con el Señor; recibirlo en nosotros es transformar nuestra vida para vivirla al estilo suyo. Es una nueva vida, cargada de solidaridad, de justicia, de entrega, de comunión frente a la exclusión, de integración frente a la marginación, de participación frente a la insolidaridad.

Bienvenidos.

Peticiones de perdón:

  • Pedimos perdón por el egoísmo que, muchas veces, nos impide compartir nuestros dones y carismas. Señor, ten piedad.
  • Pedimos perdón por las veces que caemos en la indiferencia ante laa situaciones de marginación y exclusión. Cristo, ten piedad.
  • Pedimos perdón por no saber valorar a los pobres y descubrir en ellos la presencia de Cristo, Señor, ten piedad.

Ambientación a la Palabra:

En la primera lectura Moisés nos recuerda el camino que el Señor hizo con su pueblo, cómo lo cuidó y lo alimentó. Esta imagen alcanza su plenitud en el Evangelio, donde Jesús se presenta como verdadera comida y verdadera bebida que nos da la vida.

Participar de un mismo pan y un mismo cáliz nos hace formar un solo cuerpo, nos hace vivir en comunión porque estamos unidos a Cristo. Es lo que nos anuncia el apóstol Pablo en la segunda lectura.

Oración de los fieles:

  • Para que la Iglesia viva de tu pan, tu presencia y tu palabra.
  • Para que sus pastores sean austeros, humildes y servidores, especialmente de los más pobres.
  • Para que nuestro mundo, injusto, violento y dividido, progrese en justicia y en paz.
  • Para que reconozcamos la dignidad y los derechos de cuantos sufren marginación y exclusión.
  • Para que la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre nos haga verdaderos testigos de tu amor. Oremos.
  • Para que la fracción del Pan nos capacite para compartir lo que somos y nuestros bienes.
  • Por nuestra comunidad, para que mutuamente y con la ayuda del Señor, crezcamos en esperanza y en misericordia.
  • Para que la celebración de la Eucaristía nos ayude a salir a las periferias del mundo.

Después de la comunión

Señor Jesús, resucitado en este pan bendecido:
Ser persona adulta, es decir, responsable de su vida, no es fácil.
Ser cristiano adulto es estar comprometido con el Evangelio.
Nuestra fe, nuestra confianza en Ti, es pobre;
nuestro esfuerzo por hacer un mundo humano es muy limitado;
nuestro compromiso por la verdad, por la justicia,
por el amor, sobre todo a los más débiles,
por la solidaridad… se queda, con frecuencia, en palabras.
Ayúdanos, Señor, a ser serios en lo que merece la pena:
En el amor comprometido por la vida,
en el trabajo por una sociedad sana,
en la lucha por la dignidad de todos,
en el conocimiento de tu evangelio,
en unirnos para la oración comunitaria,
en alimentarnos con tu Cuerpo y Sangre, con tu vida entera.