DOMIMGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO

Ambientación inicial:

Bienvenidos a la Asamblea dominical. La Eucaristía es un regalo que el Señor nos hace para encontrarnos con Él y para encontrarnos con los hermanos. Ojala que vivamos cada Eucaristía como un espacio de encuentro, de paz, de serenidad, de oportunidad para crecer en nuestra experiencia de Dios.

Hoy, Día de la Iglesia Diocesana, tratemos de sentir cerca a cada una de la comunidades diocesanas y pidamos por nuestro obispo… para que guiado por el Espíritu sepa dinamizar la vida pastoral de la Diócesis.

Rito del perdón:

  • Por las veces que hacemos un uso egoísta o incorrecto de nuestros bienes materiales. Señor, ten piedad.
  • Por las veces que no somos generosos con los que lo están pasando mal. Cristo, ten piedad.
  • Por nuestra falta de humildad, de sencillez y de rectitud en nuestro obrar. Señor, ten piedad.

Ambientación a la Palabra:

La primera lectura y el evangelio nos ofrecerán una serie de modelos a seguir. Unos más acertados que otros. Pongamos nuestra atención en la viuda de Sarepta y en la viuda del evangelio, signo de todas las personas que hoy sufren, que son débiles y que merecen nuestra atención y ayuda. La carta a los hebreos nos dirá que Cristo no se ha desentendido de nosotros sino que sigue intercediendo por cada  uno ante Dios.

Oración de los fieles:

  • Pedimos por el Papa, para que con sencillez y la mirada de Jesús sea una luz en las tinieblas de la opulencia, de la exclusión y del racismo. Roguemos al Señor.
  • Por nuestro obispo…, para que, alentado por el espíritu de Jesús, acierte en sus propuestas pastorales con las que renovar la Iglesia Roguemos al Señor.
  • Por los gobernantes de los pueblos, para que sean honestos, limpios, justos y ejemplares. Roguemos al Señor.
  • Por las vocaciones sacerdotales, a la vida religiosa, a la misión y a la vida laical comprometida. Roguemos al Señor.
  • Para que sepamos ver, como Jesús, a las personas que sufren a causa de la enfermedad, del abandono y de la exclusión y seamos solidarios con ellas. Roguemos al Señor.
  • Por todos nosotros, para que cuidemos nuestra vida de oración personal que luego nos impulse a realizar obras buenas. Roguemos al Señor. 

Después de la comunión:

Creo en la Iglesia de Jesús encarnada en el pueblo pobre.
Creo en la Iglesia que libera al pueblo oprimido.
Creo en la Iglesia que defiende una vida digna para todos.
Creo en la Iglesia que exige la justicia y dice la verdad.
Creo en la Iglesia en la que todos somos hermanos.
Creo en la Iglesia comunidad de comunidades.
Creo en la Iglesia con pastores de vida coherente.
Creo en la Iglesia que no margina ni condena.
Creo en la Iglesia liberada y liberadora.
Creo en la Iglesia profética que no se doblega ante los poderosos.
Creo en la Iglesia que promueve y respeta los derechos.
Creo en la Iglesia de puertas y ventanas abiertas.
Creo en la Iglesia que sufre persecución por seguir a Jesús.
Creo, también, en la Iglesia que veo,
que me desvela y, a veces, me turba,
pero que me acoge y perdona,
y me ofrece la vida.