Domingo de la Ascensión del Señor

Ambientación inicial:

Bienvenidos a la celebración. Hoy celebramos la fiesta de la Ascensión. El Dios de la vida, el que resucitó a Jesús de entre los muertos, lo ha “ascendido” y lo ha colocado junto a Él, a su derecha. A nosotros, que contemplamos este misterio, nos envía en medio de la vida de la gente para ser sus testigos, sus misioneros.

Para todos, la Ascensión es un mensaje de esperanza y de justicia. Esperanza porque si subió la Cabeza, subirán los miembros de su Cuerpo. De justicia, porque al final a las víctimas se les da la razón.

 

Rito del perdón:

  • Tú que siempre estás con nosotros, aunque a veces no te acogemos. Señor, ten piedad.
  • Tú nos das una misión y no siempre te respondemos. Cristo, ten piedad.
  • Tú nos quieres miembros vivos y activos de tu Iglesia. Señor, ten piedad.

 Ambientación a la Palabra:

El libro los Hechos, nos recuerda que con la Ascensión se inaugura el tiempo de la Iglesia. Los discípulos de Jesús tienen que tomar el testigo de su Maestro y vivir y anunciar la Buena Nueva, no solo en tierra de Israel, sino más allá de sus fronteras. La Carta a los Hebreos insiste en el tiempo nuevo en el que todos pueden tener acceso a Dios y todos reciben el perdón. San Lucas, en el evangelio, nos presenta a Jesús despidiéndose de sus discípulos y dándoles su bendición, acto por el que a los bendecidos se les abren nuevos caminos y nuevas posibilidades.

 Oración de los fieles, respondemos:

                                    “EN TUS MANOS PONEMOS NUESTRAS INQUIETUDES”

  • Por la Iglesia, para que sea sacramento de la presencia de Jesús resucitado, abandonando todo triunfalismo y abajándose hasta hacerse Iglesia pobre de los pobres.
  • Por todos los pastores de la Iglesia, para que se sientan enviados a evangelizar a los pobres. Oremos.
  • Por los que gobiernan los pueblos, para que se preocupen del bienestar de los ciudadanos y promuevan valores morales y espirituales.
  • Por quienes tienen la responsabilidad de transmitir información y opiniones a través de los medios de comunicación, para que comuniquen verdad y sean creadores de esperanza y solidaridad.
  • Por cuantos viven sin más esperanza que el consumo de cada día, para que levanten sus corazones a otros ideales.
  • Por los niños y jóvenes que reciben los sacramentos de la Iniciación cristiana, para que se llenen de la vida de Cristo y de la fuerza del Espíritu.
  • Por todos nosotros, para que seamos luz del mundo y sal de la tierra, dispuestos a transformar los lamentos estériles en solidaridad activa.

 Después de la comunión:

Señor, enséñanos a mirar al cielo,
a gustar las cosas de arriba, a guardar tus palabras,
a sentir tu presencia viva,
a reunirnos con los hermanos,
a anunciar tu mensaje, a escuchar a tu Espíritu,
a sembrar tu Reino, a recorrer tus caminos,
a esperar tu venida, a ser discípulos.
Señor, enséñanos a vivir en la tierra,
a seguir tus huellas, a construir tu comunidad,
a repartir tus dones, a salir de Jerusalén,
a invertir los talentos, a disfrutar de la creación,
a caminar por el amplio mundo,
a continuar tu proyecto,
a morir dando fruto, a ser ciudadanos.
Señor, enséñanos a gozar como hijos
y a vivir como hermanos.
Enséñanos a ser discípulos y ciudadanos.