DOMINGO DE PENTECOSTÉS 2018

Ambientación inicial:

            Pentecostés es la fiesta en la que recordamos la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, pero también la venida sobre nosotros. El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios que Jesús nos da para que viva en nosotros y nos ayude a superar las dificultades.

            Pentecostés es tiempo de abrirnos al viento recio del Espíritu de Dios que quiere encender en nosotros la esperanza. Pentecostés es tiempo de acoger al Espíritu y descubrir los signos de esperanza que hay en nuestra sociedad y en nuestra Iglesia.

Rito del perdón:

  • Tú, Dios, Padre bueno, que no nos dejas solos y nos enviaste a tu Hijo para hacernos hijos tuyos y darnos alegría. Señor, ten piedad.
  • Tú, Jesús, que nos envías el Espíritu familiar para que nos sintamos en nuestra casa y nos sepamos hermanos. Cristo, ten piedad.
  • Tú, Espíritu de vida, de ánimo, de unión y de esperanza, que nos haces cambiar. Señor, ten piedad.

Ambientación a la Palabra:

            Una pobre gente que nunca se hubiera atrevido a decir nada en público, de repente pierde el miedo, se pone a hablar de Dios y lo hace maravillosamente. La gente encantada porque les oyen decir cosas que afectan a la vida y los llenan de esperanza. Jesús nos dirá que es su Espíritu el que se encarga de producir estos cambios y de capacitarnos para hablar de una forma nueva.

Oración de los fieles, respondemos: “Infunde en nosotros el Espíritu de Jesús”

  • Por el Papa Francisco, los obispos y todos los miembros de la Iglesia, para que tengamos una actitud de misericordia y de acogida.
  • Pidamos por la Iglesia, comunidad creyente, para que cada uno, desde la misión que el Señor le encomienda pueda testificar con palabras y obras la presencia de Dios en medio de nuestro mundo.
  • Pedimos por nuestros gobernantes, para que generen procesos de paz, busquen la unión de los pueblos y no caigan en los intereses personales.
  • Pidamos por todas las personas que están dando testimonio del Evangelio en medio del mundo, para que el cansancio, la incomprensión y el desánimo no hagan mella en ellos, sino que puedan vivir y transmitir la alegría de la Buena Oremos.
  • Por todos los cristianos, para que no caigamos en la indiferencia ante tanta injusticia como acampa por el mundo y seamos generosos y creativos. Oremos
  • Por cada uno de nosotros y por nuestras comunidades, para que pongamos nuestros dones al servicio de los demás. Oremos.

Después de la comunión

¿Qué es el hombre?
¿Y qué es la mujer?
Sin un pedacito de ternura
que arrope el corazón y su andadura…

¡Ay si lo enciende de risa
tu Cálida Brisa!
que nace, que viene,
que vuelve y avisa
-y abraza las prisas-

¿Qué es la mujer?
¿Y qué es el hombre?
Sin un trozo de Cielo en el alma.
Sin un poco de tierra en las manos.
Sin un poso de bien en sus ansias…

Y somos “nosotros”
si vienes, nos haces,
y lates y avivas
latidos y risas…

Y somos “nosotros”
si el ser y la dicha
se mece en tu Brisa.