Domingo III de Pascua

Ambientación inicial:

Nos hemos reunido en asamblea dominical en el día del Señor. El Señor se hace presente en medio de nosotros. Él, que nos acompaña en el camino de la vida, ahora, en torno a la Palabra y el Alimento nos quiere abrir y alegrar el corazón; quiere que cada día le conozcamos más y mejor y así la alegría y la esperanza nos invadan.

Nos disponemos a vivir esta experiencia que nos fortalecerá como testigos de la Resurrección y el Reino en medio de nuestra sociedad rota y desencantada. Bienvenidos.

Rito del perdón:

  • Porque siempre nos proteges. ¡Señor, ten piedad!
  • Porque siempre alegras nuestro corazón. ¡Cristo, ten piedad!
  • Porque nos muestras el camino que lleva a la vida verdadera. ¡Señor, ten piedad! 

Ambientación a la Palabra:           

El Señor Dios, que se hace presente en la vida de los hombres en nuestras experiencias de paz, alegría y encuentro fraterno, ahora nos va a dirigir su palabra, una palabra que abre los ojos de nuestro corazón para que podamos reconocerle presente en nuestras vidas, recuperemos la esperanza y seamos testigos de la buena noticia del reino de la justicia y de la paz, frente al individualismo y las ansias de tener que predominan en nuestra sociedad. Escuchemos con corazón abierto las palabras que están llenas de vida.

Oración de los fieles:

  • Para que nuestra comunidad parroquial comunique con palabras y con obras la presencia de Cristo resucitado. Roguemos al Señor.
  • Para que nuestros gobernantes actúen buscando la verdad, la justicia y el bien común. Roguemos al Señor.
  • Para que todas las personas que están viviendo situaciones de desesperanza encuentren motivos para seguir esperando. Roguemos al Señor.
  • Para que la escucha atenta de la Palabra transforme nuestros corazones y no seamos indiferentes ante ningún sufrimiento humano. Roguemos al Señor.
  • Por los que han muerto, para que, así como han compartido la muerte de Jesucristo, compartan también con Él la gloria de la resurrección. Roguemos al Señor.
  • Por todos los que hoy nos sentamos a la mesa de la Eucaristía con Cristo Resucitado, para que Él ponga luz y fuego en nuestras vidas y superemos todos los miedos y cobardías. Roguemos al Señor.
  • Por todos los jóvenes y en especial por los de nuestra Vicaría, para que del encuentro de esta tarde salgan fortalecidos y se sientan protagonistas dentro de la Iglesia. Roguemos al Señor.

Después de la comunión:

Tú, Señor, que has restaurado nuestras fuerzas
y nuestra esperanza en esta asamblea,
Tú que nos has mirado y nos miras con entrañas de misericordia,
haz que nos sintamos siempre por Ti acompañados,
siempre por Ti sostenidos,
y así nos enfrentemos a las alegrías y problemas de la vida cotidiana,
al trabajo por anunciar y hacer verdad tu Reino entre nosotros,
con la confianza de quien sabe que en la Resurrección de Jesús
has puesto en marcha un río de vida que nadie puede bloquear.