DOMINGO PRIMERO DE CUARESMA -2019-

 Ambientación inicial:

Comenzamos el tiempo de Cuaresma; tiempo de gracia y salvación. Miramos nuestra vida, nuestra historia, y descubrimos el paso de Dios por ella. Conocemos nuestras debilidades, sabemos que también nosotros estamos sometidos a distintas tentaciones que nos alejan de Dios y de los demás, pero nos guía una certeza: El Espíritu nos acompaña y nos anima. Acojamos con ilusión este tiempo de gracia y pongámonos en camino. Bienvenidos.

Rito del perdón:

  • Por las veces que nos creemos demasiado perfectos y sin necesidad de cambiar. Señor, ten piedad.
  • Porque nos encerramos en nosotros mismos, en nuestras rutinas, nuestros egoísmos y en todo aquello que nos esclaviza. Cristo ten piedad.
  • Porque queremos que nuestra vida sea más evangélica. Señor, ten piedad.

 Ambientación a la Palabra:

El libro del Deuteronomio nos dice cómo Israel hace memoria de su fe en Yahvé y le da gracias por haberles liberado de la esclavitud. También San Pablo nos anima a creer con el corazón y a confesar con los labios esta fe. El Evangelio hace entrever que Jesús se enfrentó a diversas tentaciones durante el tiempo de su ministerio; sin embargo, en todo momento se mantuvo fiel a la voluntad del Padre.

Oración de los fieles, respondemos:

                                                          “QUE TU ESPÍRITU NOS ILUMINE, SEÑOR”

  • Por la Iglesia, para que siempre se deje conducir por el Espíritu de Dios.
  • Por el mundo y la sociedad, para que no sean el poder, el tener y el prestigio los que conduzcan nuestras vidas. Oremos.
  • Por todas las personas que están o se sienten solas y abandonadas. Oremos
  • Por los que todo lo tienen, para que se conviertan a un proceso solidario y equitativo.
  • Por los que todo lo pueden, para que se conviertan al servicio de los demás, sobre todo de los más desfavorecidos.
  • Por los que son famosos, célebres, conocidos, para que se conviertan a la humildad y la sencillez. Oremos
  • Por nosotros mismos, para que no perdamos nunca la memoria de la presencia de Dios en nuestras vidas.

 Después de la comunión:

Cuando sea tentado por el hambre,
no me dejes caer en soluciones fáciles.
No a la gula, no a la pereza,
no a la vida cómoda y satisfecha.

Cuando sea tentado por la fama,
no me dejes caer en la soberbia.
No a la imagen, no al orgullo,
no a una vida ambiciosa y fácil.

Danos sólo la grandeza de tener hermanos y Padre.
Cuando sea tentado por el poder
no me dejes caer en sus redes.
No al uso de la fuerza, no al dominio,
no a una vida arrogante y prepotente.
Danos solo el gozo humilde del servicio.
Cuando sea tentado por lo que sea,
no me dejes solo con mi pena
ni con mi osadía.

Y aunque no te lo pida
ni haya apreciado tu ejemplo y propuesta,
danos tu segura compañía
para andar por la vida.