DOMINGO TERCERO DE ADVIENTO (2018)

Ambientación inicial:

Alegrémonos, hermanos y hermanas; este es el gran mensaje de este domingo. El Señor está cerca, su luz nos iluminará en pocos días. Nuestra celebración de hoy es ya una fiesta cercana, de preparación del corazón para la visita inminente del Mesías esperado. Él se acerca a nuestras vidas y nos pide que comuniquemos ese gozo a nuestro alrededor.

Repitamos de nuevo para comenzar nuestra celebración: ¡Regocijaos siempre en el Señor, Él está cerca! ¡Ven, Señor Jesús!

Corona de Adviento:

Vamos a encender ahora la tercera vela de la Corona de Adviento. Estas pequeñas luces iluminan los pequeños gestos que estamos llamados a realizar para proteger a los más necesitados de nuestra asamblea y comunidad, pero también a todos los que necesitan y anhelan la justicia que sólo viene de Dios.

Rito del perdón.

  • Por nuestra falta de ánimo y nuestra fe mortecina. Señor, ten piedad.
  • Por la falta de alegría en nuestra vida y la hora de anunciar la Buena Cristo, ten piedad.
  • Por nuestra falta de impulso para anunciar el Evangelio. Señor, ten piedad.

 Ambientación a la Palabra:

Las lecturas de hoy son un canto a la alegría. Hoy y siempre Dios se alegra por su pueblo. Su amor nos renueva cada DÍA. “Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos”,  nos dirá el apóstol Pablo. Juan el Bautista nos propone cambiar el corazón para ser capaces de acoger esta Buena Noticia.

Profeta Sofonías 3,14-18a

Alégrate hija de Sión, grita de gozo Israel;
regocíjate y disfruta con todo tu ser, hija de Jerusalén.
El Señor ha revocado tu sentencia,
ha expulsado a tu enemigo.
El rey de Israel, el Señor,
está en medio de ti,
no temerás mal alguno.
Aquel día dirán a Jerusalén:
«¡No temas! ¡Sión, no desfallezcas!»
El Señor tu Dios está en medio de ti,
valiente y salvador;
se alegra y goza contigo,
te renueva con su amor;
exulta y se alegra contigo
como en día de fiesta.

Salmo

R/. Gritad jubilosos,
porque es grande en medio de ti el Santo de Israel.
 

V/. «Él es mi Dios y Salvador: 
confiaré y no temeré, 
porque mi fuerza y mi poder es el Señor, 
él fue mi salvación». 
Y sacaréis aguas con gozo 
de las fuentes de la salvación. R/.

V/. «Dad gracias al Señor, 
invocad su nombre, 
contad a los pueblos sus hazañas, 
proclamad que su nombre es excelso». R/.

V/. Tañed para el Señor, que hizo proezas, 
anunciadlas a toda la tierra; 
gritad jubilosos, habitantes de Sión: 
porque es grande en medio de ti el
Santo de Israel. R/.

Carta de Pablo a los filipenses

Hermanos:
Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos.
Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca.
Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica, con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Evangelio según san Lucas 3, 10 – 18

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:
«¿Entonces, qué debemos hacer?»
Él contestaba:
«El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo».
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:
«Maestro, ¿qué debemos hacemos nosotros?»
Él les contestó:
«No exijáis más de lo establecido».
Unos soldados igualmente le preguntaban:
«Y nosotros, ¿qué debemos hacer nosotros?»
Él les contestó:
«No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga».
Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:
«Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga».
Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio.

Oración de los fieles:

  • Por la Iglesia, para que sea una comunidad alegre y de alegrías, espacio de anuncios y propuestas ilusionantes más que “profeta de calamidades”. Roguemos al Señor.
  • Por el gobierno, para que, desde la construcción del bien común, promueva la justicia y evite los abusos de poder. Roguemos al Señor.
  • Por la sociedad, para que sea hogar para los que viven a la intemperie, hospital humano, para los heridos del alma y los que necesitan ser escuchados. Roguemos al Señor.
  • Por todos los “tristes cristianos”, que no revelan la profunda alegría que brota de la presencia de Cristo, para que sepamos acompañarlos. Roguemos al Señor.
  • Por las víctimas de las guerras, los refugiados, los oprimidos, los cristianos perseguidos, para que sean reconocidos en su libertad y dignidad. Roguemos al Señor.
  • Por nuestra comunidad parroquial, para que seamos expresión de la Alegría profunda que brota del compromiso. Roguemos al Señor.

 Después de la comunión:

Ojos quiero, para verte en la mirada
de todos los que sueñan un mañana de luz
disipador de oscuridades, alumbrador de futuros,
curador de cegueras.
Sensibilidad quiero, para sentirte en el pecho
de las personas buenas
que con su vida siembran, gestan, y paren
una historia de hermanos y hermanas.
Manos quiero, para coger tus manos
que en otras manos levantan,
acarician, abrazan, sanan las heridas,
detienen los odios
derriban fronteras.