DOMINGO TERCERO DEL TIEMPO ORDINARIO

Bienvenidos.

Cada domingo nos reunimos para celebrar la fe. Necesitamos encontrarnos, escuchar la Palabra de Dios y compartir la Eucaristía. Hacemos memoria de Jesús y pedimos fuerza para seguir sus pasos y anunciar a todos el Evangelio. El Espíritu de Señor está sobre cada uno de nosotros y cuenta con todos para hacer visible la Buena Nueva de Jesús hoy y en todos los lugares de nuestro mundo. Puestos nuestros ojos fijos en el Señor, convencidos de que Él puede iluminar cualquier oscuridad de nuestras vidas, dispongámonos a celebrar esta Eucaristía

Rito penitencial:

  • Por las veces que hemos hecho daño a los demás con nuestros juicios, críticas y malas obras. Señor, ten piedad.
  • Por que no cultivamos todos todo lo necesario nuestra relación con Dios. Cristo, ten piedad.
  • Por las veces que por comodidad y pereza hemos dejado de hacer lo que Dios y los hermanos esperaban de nosotros. Señor, ten piedad.

Ambientación a la Palabra:

La lectura de Nehemías nos sitúa en un contexto de alegría, los judíos que habían vuelto del exilio tenían la ley de Dios que les guiaba en su vida. Nosotros tenemos también la Palabra de Dios que nos dirá con San Pablo que todos, sin excepción, somos necesarios en la Iglesia. Y el Evangelio nos enseñará que Jesús ha venido a salvar, no a condenar. Esa es su misión y también la nuestra. Escuchemos atentamente.

Oración de los fieles:

  • Por la Iglesia, comunidad de seguidores de Jesús, para que denuncie con valentía las injusticias y sea sensible al sufrimiento de cada persona. Roguemos al Señor.
  • Pedimos para que algún día, ojala sea pronto, se logre la unidad de todas las iglesias cristianas. Roguemos al Señor.
  • Pedimos por los pueblos que no conocen lo que es vivir en libertad, porque son víctimas de la pobreza y del abuso de otros pueblos ricos que se aprovechan de ellos. Roguemos al Señor.
  • Por los hombres y mujeres que todavía son esclavos de otros hombres, para que puedan disponer de su propia vida y tener su propia opinión. Roguemos al Señor.
  • Por los jóvenes y niños que no saben usar su libertad y son víctimas de una sociedad de consumo que les está llevando a un callejón sin salida. Roguemos al Señor.
  • Por los poderosos de la tierra, para que sean capaces de unir fuerzas para desterrar la pobreza, la opresión, la esclavitud y cualquier ceguera que rompa la dignidad de la s personas. Roguemos al Señor.

Después de la comunión:

El Espíritu del Señor está sobre mí

y me anima a seguir los pasos de Jesús;
a vivir su evangelio hoy,
a ser signo de amor y de justicia;
a  posibilitar espacios de vida y encuentro;
a posibilitar el perdón y la misericordia.

El Espíritu de Señor está sobre la Iglesia…

y cuente con nosotros para ser su familia;
para acoger  a todo el que se acerque,
para celebrar la vida y la fe;
para ser signo de un mundo nuevo.

El Espíritu del Señor está sobre el mundo…

y gime en los acontecimientos, pidiendo:
– reconciliación en las situaciones de violencia;
– justicia ante las  desigualdades  del mundo;
– compasión con las víctimas inocentes;
– compromiso con la paz.

Sigue enviando tu Espíritu de vida, Señor,
y haz de nosotros testigos de tu amor
y misioneros de la misericordia.