Domingo VII del Tiempo Ordinario C

Ambientación inicial:

Nos reunimos un domingo más para celebrar la Eucaristía, el misterio del amor de Dios, que implica el amor entre los hombres, un amor que tiene que superar el odio y el rechazo de los hermanos y saber perdonar en cualquier circunstancia, sea cual sea la ofensa. Seamos sinceros cuando decimos: Perdónanos porque nosotros hemos perdonado. Que el hacer el bien a los que nos odian sea lo que nos distinga como discípulos de Cristo.

 Rito del perdón:

  • Por el afán de revanchismo que a veces nos puede. Señor, ten piedad.
  • Por que nos cuesta mucho dar una nueva oportunidad a quien nos ofende. Cristo, ten piedad.
  • Por no facilitar caminos de encuentro y diálogo. Señor, ten piedad.

 Ambientación a la Palabra:

La palabra de Dios en este domingo tiene un mensaje claro: Dios es amor y misericordia y, por ello nosotros hemos de tener también entrañas de misericordia y de perdón, como David la tuvo con Saúl, su enemigo y perseguidor a quien perdonó de corazón. Jesús no sólo enseñó sobre el amor y el perdón; vivió amando y perdonando, imitando a su Padre en todo.

Oración de los fieles:

  • Por la Iglesia, para que mediante el diálogo y la caridad fraterna acaben con las divisiones entre los cristianos. Roguemos al Señor.
  • Para que en nuestra sociedad se superen los enfrentamientos, descalificaciones y divisiones. Roguemos al Señor.
  • Para que los medios de comunicación respeten la verdad y promuevan el entendimiento entre los que piensan diferente. Roguemos al Señor.
  • Por nosotros para que no quedemos atrapados por enfrentamientos, devolvamos siempre bien por mal y oremos por quienes nos desprecian. Roguemos al Señor.
  • Para que nos abramos al encuentro personal y al diálogo con todos, también con quienes piensan distinto de nosotros. Roguemos al Señor.

 Después de la comunión:

Señor, haz de mi instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde hay desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado
como consolar,
ser comprendido
como comprender,
ser amado cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo
como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna