DOMINGO XIV

Ambientación inicial:

            Un domingo más nos preparamos a celebrar la eucaristía. Dispongamos nuestra mente y nuestro corazón para acoger a Jesús, su vida y su palabra. Él viene siempre y desea encontrarse con cada uno de nosotros y con toda la comunidad. Cansados y agobiados, acerquémonos a Jesús, abrámosle las puertas de nuestra vida,  que él nos aliviará.

Rito del perdón:

  • Por nuestras actitudes y comportamientos arrogantes y orgullosos. Señor, ten piedad.
  • Por nuestro afán de riqueza y de poder. Cristo, ten piedad.
  • Por nuestra poca fe, y nuestro raquítico amor. Señor, ten piedad.

 Ambientación a la Palabra:

            La lectura del profeta Zacarías nos coloca ante una contradicción: ¿cómo puede venir un rey victorioso en borrico y anunciar la paz rompiendo los arcos de la guerra? La misma contradicción la encontramos en el evangelio de Mateo: ¿qué Dios es este que esconde la verdad a los sabios y la revela a la gente sencilla? Dios actúa así siempre, también hoy.

 Oración de los fieles:

– Por la Iglesia y todas las tradiciones religiosas, para que juntas podamos cooperar a un mundo más solidario en el que seamos felices y plenos de sentido. Roguemos al Señor.

– Por los que trabajan por la justicia y la fraternidad, para que no decaigan en su deseo de transformar el corazón egoísta de nuestra sociedad. Roguemos al Señor.

– Por las comunidades cristianas que en el domingo se reúnen para celebrar la cena del Señor, para que, superados los individualismos, construyan un proyecto solidario que tienda hacia el Reino de Dios. Roguemos al Señor.

– Pedimos por todas las personas con responsabilidades políticas, sociales, culturales y religiosas, para que iluminados por el Espíritu contribuyan al bien común. Roguemos al Señor.

– Por los jóvenes y los niños, que son el futuro del mundo, para que desde la infancia o la juventud sean conscientes de su misión humanitaria y por ese camino encuentren la verdadera felicidad. Roguemos al Señor.

Después de la comunión:

Campesinos de sol a sol,
trabajadores de interminables jornadas,
parados sin trabajo y sin jornal,
esclavos modernos, sin derechos,
gente sencilla, normal, corriente.

Mujeres de todas las horas,
servidoras en todos los cuidados,
heroínas anónimas,
acompañantes fieles,
vigilantes, veladoras.
Gente sencilla, normal y corriente.

Abuelos y abuelas de toda una vida,
sabios de experiencia, gastados en mil batallas,
cansados, golpeados, acompañados y amados,
abandonados y solos.
Gente sencilla, normal y corriente.

Dios, Señor y amigo de la vida,
servidor y compañero fiel,
amigo de pobres y perdidos,
gracias por ser, tú también,
gente sencilla, normal y corriente.