DOMINGO XII

DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO -2017-

 Ambientación inicial:

El evangelio de Mateo podríamos decir que es el “manual” del discípulo de Cristo, pero al discípulo se le forma para la misión, para anunciar  el Reino de Dios. En la formación para la misión no hay normas prácticas, sólo podemos aprender las actitudes de Jesús misionero, y la enseñanza de hoy es muy clara: Ante las dificultades de la misma misión “NO TENGÁIS MIEDO”.

Bienvenidos a la celebración.

Rito del perdón:

  • Por nuestros miedos, nuestras cobardías, nuestra pereza para anunciar el Evangelio. Señor, ten piedad.
  • Porque nos despreocupamos de la misión y abandonamos nuestro compromiso de anunciar la presencia del Reino. Cristo, ten piedad.
  • Por nuestras tibiezas, porque pretendemos ser discípulos sin ser misioneros. Señor, ten piedad.

Ambientación a la Palabra:

La primera lectura, pone de manifiesto la oposición de las gentes al profeta, al misionero. Es la oposición que experimentará Jesús de Nazaret en el anuncio del Reino y que le llevará a la Cruz. Pero ante esa oposición la fuerza de Dios está con el misionero pues es Dios mismo quien dirige la misión: “El Señor está conmigo como héroe poderoso”.

Oración de los fieles:

  • Por la Iglesia, para que sea siempre un espacio de acogida para los hombres y mujeres que buscan y trabajan por un mundo sin miedos. Roguemos al Señor.
  • Por los que tienen el poder en el mundo, para que sepan construir una sociedad más justa, fraterna y respetuosa con el medio natural. Roguemos al Señor.
  • Por todos los hombres y mujeres que han entregado su vida a la misión en los países más lejanos y las situaciones más difíciles. Roguemos al Señor.
  • Por nuestra comunidad parroquial reunida aquí para celebrar que somos elegidos de Dios para anunciar sin miedo un mensaje de esperanza. Roguemos al Señor.
  • Por todos los que tienen miedos dentro del corazón, por los que se sienten inseguros, bloqueados, desorientados, para que reencuentren el sentido profundo de sus vidas. Roguemos al Señor.

 

Después de la comunión:

No tengas miedo

a los que amenazan,

a los que hieren,

a los que dañan la dignidad

y matan el cuerpo

pero no pueden quitarte la vida.

No tengas miedo

a los que ocultan la verdad,

la manipulan,

la dosifican y la venden.

Rebélate, manifiesta en todos los sitios,

en todo momento,

a tiempo y a destiempo,

tu fe en la vida

y en la hermandad,

adquirida al abrigo del Padre,

al lado de Jesús,

a la sombra del Espíritu,

en el seno de la comunidad.

Haz de esa fe

un gozo personal diario,

un estandarte de libertad,

una fuente de vida,

un banquete compartido,

una canción de esperanza,

tu reivindicación más sentida.