Domingo XIII del Tiempo Ordinario

Ambientación.

Bienvenidos a la celebración de la Eucaristía. Nuestro Padre Dios tiene un proyecto que es siempre realidad, que se cumple en cada momento: que la vida sea un espacio de plenitud y de felicidad para todos sus hijos. Aunque surjan dudas y recelos, siempre está presente esta voluntad del Buen Padre que nos dice: “no temas, basta que tengas fe”.

Dispongámonos a celebrar y avivar la fe que da sentido a nuestra vida.

 Rito del perdón:

  • Tu proyecto, Señor, es de vida plena. Por las veces que nos encerramos en nosotros mismos. Señor, ten piedad.
  • Tu proyecto, Señor, es de igualdad, por las veces que andamos recelando unos de otros, creando diferencias que nos empobrecen. Cristo, ten piedad.
  • Tu proyecto, Señor, es crear bien, por las veces que pactamos con la injustita, el desamor y la muerte, Señor, ten piedad.

Ambientación a la Palabra:

Estamos llamados a vivir con confianza y con fe. Sin creer en los demás, sin creer en Dios, la vida carece de sentido, y se hunde en la duda y el desamor. Queremos superar las pequeñas dudas para abrirnos a la fuerza del Padre que nos hace nuevos, que nos ayuda a valorar la vida, que nos llama a ser generosos, a disipar todo temor y a vivir con confianza y fe.

Oración de los fieles:

  • Por la Iglesia y por todos los cristianos, para que sepamos compartir con los demás todo lo bueno que Jesús ha hecho en nosotros. Roguemos al Señor.
  • Para que en los días que tengamos de descanso, podamos acercarnos al Señor con más tranquilidad que en los días agitados de la vida ordinaria. Roguemos al Señor.
  • Pedimos por todos los que dudan en su fe, para que puedan escuchar una y otra vez a Jesús que les dice: “no temas, basta que tengas fe”. Roguemos al Señor.
  • Por todos los que ejercen algún voluntariado, para que su trabajo y esfuerzo sirvan de consuelo, de vida y ayuda para los que más lo necesitan Roguemos al Señor.
  • Para que seamos prudentes y responsables en los viajes y desplazamientos que tengamos que hacer este verano, para evitar accidentes y muertes y seamos siempre portadores de vida. Roguemos al Señor.
  • Por nuestra comunidad, para que en el centro de sus proyectos están siempre las personas más pobres y débiles. Roguemos al Señor.

 Después de la comunión:

Cuando nos reunimos en tu Nombre, Señor,
nos das vida.
Cuando nos acercamos a ti, movidos por la fe,
nos das vida.
Cuando con confianza te presentamos, Señor, nuestras necesidades,
nos das vida.
Cuando creemos que siempre actúas, Señor, con la fuerza del Espíritu,
nos das vida.
Cuando te buscamos con corazón limpio, anteponiendo el bien de los hermanos a nuestro propio bien,
nos das vida.
Cuando llenos de dudas y sinsentido acudimos a ti, Señor,
nos das vida.