DOMINGO XIII TIEMPO ORDINARIO – A

DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Ambientación inicial:

Hay palabras que suenan muy bien, como “acogida” o “generosidad”. Más difícil es ponerlas en práctica, sobre todo si la persona a la que se acoge es un pobre sin recursos, un enfermo o alguien que desconocemos. Jesús nos pone a prueba cuando nos dice en el evangelio de hoy que “quien acoge a uno de estos pequeños” a él mismo lo acoge. Dispongámonos a celebrar el banquete de los hermanos para que después sepamos compartir nuestra vida con los más necesitados.

Rito del perdón:

  • Padre Bueno, no tengas en cuenta nuestras contradicciones. Señor, ten piedad.
  • Jesús, Maestro bueno, perdona nuestros miedos y cobardías. Cristo, ten piedad.
  • Dios de Bondad, ablanda la dureza de nuestro corazón. Señor, ten piedad.

Ambientación a la Palabra:

En la primera lectura, se nos dice que Eliseo es “un hombre de Dios”, sin hogar fijo, con fama de santidad entre el pueblo; él sabe agradecer la hospitalidad de una familia. San Pablo, en la segunda lectura, saca las consecuencias  de lo que supone el sacramento del Bautismo, en el que somos incorporados al misterio de la salvación de Dios en la vida, muerte y resurrección de Jesús. Jesús, en su evangelio, nos recuerda que quien acoge a un pequeño en su nombre, lo acoge a él.

 Oración de los fieles:

  • Por la Iglesia, para que sea siempre un espacio de reflexión solidaria sobre los grandes problemas de la humanidad. Roguemos al Señor.
  • Por nuestra Diócesis y nuestras comunidades parroquiales, para que sepamos encontrar caminos de acogida para los desplazados y refugiados. Roguemos al Señor.
  • Por los gobernantes y administradores del poder, para que sean sensibles a los problemas del bien común más allá de los intereses partidistas o sectoriales. Roguemos al Señor.
  • Por los catequistas, para que inculquen en los programas de iniciación cristiana una dimensión social en las jóvenes generaciones. Roguemos al Señor.
  • Por los que sufren en su cuerpo o en su espíritu, para que sientan la ayuda eficaz y la cogida de todos. Roguemos al Señor.
  • Por todos nosotros, que hemos escuchado la invitación de Jesús a seguirle, para que aceptemos el camino del Evangelio. Roguemos al Señor.

 Después de la comunión:

Si la eucaristía quiere ser una mesa compartida con todos, y en especial con los más desfavorecidos, los hechos que suceden a nuestro alrededor deben afectar la sensibilidad humana y cristiana de los que nos acercamos a compartir nuestra vida en torno al misterio del pan y del vino. … El seguimiento de Jesús, que implica sensibilidad y compromiso social con los desfavorecidos, con las víctimas, con los descartados, con los que sobran, debe ser más fuerte que los vínculos que nos unen con los familiares.