Domingo XIV del Tiempo Ordinario -2020-

Ambientación inicial:

Bienvenidos a la celebración de la Eucaristía. Cada domingo la comunidad cristiana nos reunimos para acoger la Palabra de Dios y alimentarnos en la Eucaristía. El Señor nos invita a seguir sus pasos y a colaborar con Él para mostrar el amor que Dios nos tiene y trabajar por la dignidad de cada persona. Él nos da fuerza para responderle y, a pesar de nuestras limitaciones, ser testigos y servidores alegres de su Evangelio.

Rito del perdón:

  • Por nuestra falta de alegría. Señor, ten piedad.
  • Por nuestro poco entusiasmo para seguirte. Cristo, ten piedad.
  • Por nuestra pereza para ser tus servidores. Señor, ten piedad.

 Ambientación a la Palabra:

En la primera lectura, el profeta Zacarías anuncia la llegada de un Mesías pacífico, humilde y justo. San Pablo, en su carta a los Romanos, plantea dos formas de afrontar la vida: sirviendo a nuestros apetitos, o buscando cumplir la voluntad de Dios. En el evangelio, Jesús da gracias al Padre, porque su mensaje es comprendido por sus destinatarios, esto es, por los que tienen un corazón apto para la sorpresa, para dejarse sorprender por Dios.

Lectura de la profecía de Zacarías.

Esto dice el Señor:
«¡Salta de gozo, Sion; alégrate, Jerusalén!
Mira que viene tu rey,
justo y triunfador,
pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna.
Suprimirá los carros de Efraín
y los caballos de Jerusalén;
romperá el arco guerrero
y proclamará la paz a los pueblos. Su dominio irá de mar a mar,
desde el Río hasta los extremos del país».

Salmo

R/.   Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.   R/.
El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas.   R/.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles.
Que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas.   R/.
El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.   R/.
Carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

HERMANOS:
Vosotros no estáis en la carne, sino en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en vosotros;
en cambio, si alguien no posee el Espíritu de Cristo no es de Cristo.
Y si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros,
el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús también dará vida a vuestros cuerpos mortales,
por el mismo Espíritu que habita en vosotros.
Así pues, hermanos, somos deudores, pero no de la carne para vivir según la carne.
Pues si vivís según la carne, moriréis; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.
Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del reino a los pequeños.   R/.

Evangelio según san Mateo.

En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos,
y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien.
Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Oración de los fieles:

  • Por la Iglesia, nuestra madre, que formamos todos, para que nos mantengamos fieles al evangelio de la acogida y la misericordia. Roguemos al Señor.
  • Por las personas que ejercen la solidaridad sirviendo gratuitamente a sus hermanos más frágiles, para que no se cansen y sigan ejerciendo su labor con entusiasmo. Roguemos al Señor.
  • Por los ancianos que viven en soledad, para que se sientan acompañados y atendidos en sus necesidades. Roguemos al Señor.
  • Por los jóvenes, para que encuentren su puesto en la sociedad y su lugar en la vida. Roguemos al Señor.
  • Por nosotros, para que la situación dramática de la pandemia, que estamos viviendo, nos sirva para comprender mejor a los que llevan más tiempo sufriendo y en circunstancias peores. Roguemos al Señor.
  • También pedimos para que no permanezcamos indiferentes ante la casa común de la creación y seamos respetuosos y responsables con ella. Roguemos al Señor.

Después de la comunión:

No te canses, Señor, de buscarnos
ni de darnos el consuelo que buscamos,
porque solos no podríamos
ni sobrevivir un instante
ante la vicisitudes de esta vida.
Concédenos poder llegar un día
a disfrutar del consuelo eterno contigo en el cielo.
Si buscas un lugar a donde ir,
sigue a Cristo, porque él es la verdad..
Si buscas un lugar donde descansar,
está con Cristo, porque él es la vida.
Así pues, sigue a Cristo si quieres estar seguro.
No te podrás extraviar, porque él es el camino.