Domingo XVI del Tiempo Ordinario 2018

Ambientación inicial:

Un domingo más nos reunimos los que, en un momento u otro, hemos reconocido en Jesús a alguien que merece la pena seguir, y seguirlo en comunidad. Nos unimos para escucharlo: Él nos habla de Dios Padre, con palabras y con acciones, pero sobre todo con su persona, y nos invita a compartir directamente la vida que mana de Dios. Bienvenidos.

Rito del perdón:

  • Por los gestos de rechazo y desprecio hacia las personas más vulnerables. Señor, ten piedad.
  • Por las faltas de cariño con las personas que requieren nuestros cuidados. Cristo, ten piedad.
  • Por la indiferencia hacia las situaciones de pobreza y sufrimiento de las personas. Señor, ten piedad.

 Ambientación a la Palabra:

Las lecturas nos hablan hoy de confianza y protección, de necesidad de cambio y de regeneración, del cansancio que nos somete y del reposo liberador que encontramos en Jesús. Porque Él nos conoce y nos invita a la confianza, la paz y el descanso que buscamos.

Profeta Jeremías 23, 1-6

¡Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño! –oráculo del Señor–. Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel: A los pastores que pastorean a mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, las expulsasteis, no las guardasteis; pues yo os tomaré cuentas, por la maldad de vuestras acciones –oráculo del Señor–. 
Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas, de todos los países a donde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas, para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las pastoreen: ya no temerán ni se espantarán y ninguna se perderá –oráculo del Señor–.
Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro. Y lo llamarán con este nombre: «El Señor nuestra justicia.»

Salmo 22: El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
En verdes praderas me hace recostar.
Me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.

Me guía por sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
Tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas una mesa ante mí
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume
y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.

Carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 2, 13-18

Hermanos: Ahora estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos, Judíos y Gentiles, una sola cosa, derribando con su cuerpo el muro que los separaba: el odio. Él ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear, en él, un solo hombre nuevo.
Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio. Vino y trajo la noticia de la paz; paz a vosotros los de lejos, paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.

Evangelio según San Marcos 6, 30-34

En aquel tiempo los Apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo:
–Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco. Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.
Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Oración de los fieles:

  • Por la Iglesia, para que Dios le dé pastores que se conmuevan con las necesidades de su pueblo. Roguemos al Señor.
  • Por cuantos no encuentran sentido a sus vidas y están cansados, para que encuentren en Jesús la luz que necesitan. Roguemos al Señor.
  • Por la paz entre todos los pueblos y la resolución pacífica de todos los conflictos. Roguemos al Señor.
  • Por el diálogo interreligioso y la contribución de la fe a la paz en el mundo. Roguemos al Señor.
  • Pedimos ayuda al Señor, para que derribemos, con lazos de fraternidad, los muros que separan el Norte del Sur, unos grupos sociales de otros. Roguemos al Señor.
  • Por todos los que celebramos esta eucaristía, para que seamos sensibles a las situaciones de violencia, maltrato o abuso. Roguemos al Señor.

 Después de la comunión:

Padre, mío, me abandono a Ti.
Haz de mi lo que quieras.
Lo que hagas de mí te lo agradezco,
estoy dispuesto a todo, lo acepto todo.
Con tal que tu voluntad se haga en mí
y en todas tus criaturas.
No deseo nada más, Padre.
Pongo mi vida en tus manos.
Te la doy, Dios mío,
con todo el amor de mi corazón,
porque te amo,
y porque para mí amarte es darme,
entregarme en tus manos sin medida,
con infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre