Domingo XVII del Tiempo Ordinario 2018

Ambientación inicial:

            Muchos piensan que venir aquí a reunirnos es perder el tiempo; lo sería si no lo aprovechamos para llenar nuestro interior de esperanza y saciar el hambre que arrastramos de sentido y trascendencia. En la vida nos surgen muchos momentos difíciles que necesitan reflexión y sobre todo, ánimo.

Dios con su Palabra, nos hace pensar, nos ayuda a encontrar y nos da ánimos para seguir. Abramos el corazón.

Rito del perdón:

  • Tú, Dios Padre, que nos abres las puertas de tu casa y nos acoges. Señor, ten piedad.
  • Tú, Dios Hijo, hermano nuestro que has recorrido el camino de nuestra vida. Cristo, ten piedad.
  • Tú, Espíritu de alegría y compasión, que transformas la vida Señor, ten piedad.

Ambientación a la Palabra:

            El libro de los Reyes nos habla de un Dios que se pone al lado de los pobres, ve sus necesidades y escucha el lamento de los que pasan necesidad. San Pablo, en la carta a los Efesios, nos dice que la comunión no es un lujo del que se pueda prescindir, sino que es el reflejo de Dios mismo, que siendo trinitario, es un solo Dios. El evangelio de Juan presenta a Jesús como quien sacia el hambre de todo ser humano: Él es el pan de vida.

Oración de los fieles:

  • Por la Iglesia, para que aliente en nuestro tiempo la cultura del encuentro. Roguemos al Señor.
  • Por cuantos carecen del alimento necesario, para que sean escuchados en sus gritos de auxilio. Roguemos al Señor.
  • Por los gobiernos de los pueblos, para que pongan todo su empeño en contribuir al desarrollo sostenido. Roguemos al Señor.
  • Para que crezca el hambre de la Palabra de Dios entre nosotros. Roguemos al Señor.
  • Por quienes nos llamamos cristianos, para que además de buscarte en el templo te busquemos en quienes sufren. Roguemos al Señor.

 Después de la comunión:

            Dios de los sencillos y de la sencillez, que estás pendiente de lo que cada uno necesita y despiertas en otros la invitación a hacerse cercano de quien sufre para ayudar a que la vida sea generosa con todos.

            Gracias porque todo lo haces con la sencillez de quien vive la vida en el silencio de la normalidad diaria, del amor rutinario, de la entrega familiar, del anonimato cotidiano. Pero dejando pequeñas huellas de tus pasos, pequeñas marcas de tu acción, pequeñas sobras de tu abundancia de cariño inmenso