DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO

Ambientación:

Bienvenidos a celebrar la eucaristía dominical en la Jornada Mundial por el Trabajo Decente. La Palabra de Dios en este domingo nos dice que Jesucristo no se avergüenza de llamarnos hermanos porque se hizo semejante a nosotros, también en asumir la dignidad del trabajo como “el hijo del carpintero”. Sin embargo, vemos que innumerables trabajadores viven unas condiciones laborales inhumanas e injustas.

Ante la abundancia de situaciones abusivas, que nos plantea hoy la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, estemos atentos a la propuesta que nos hace Dios en esta eucaristía.

Rito del perdón:

  • Muchos jóvenes no pueden formar un hogar por sus trabajos precarios e informales. Por las veces que no estamos a la altura de las circunstancias para denunciar esta injusticia. Señor, ten piedad.
  • Muchas veces el sistema de trabajo no permite satisfacer las necesidades mínimas de la familia. Por las veces que no estamos a la altura de las circunstancias para denunciar esta injusticia. Cristo, ten piedad.
  • La falta de trabajo digno no nos permite desarrollar los propios talentos que Dios nos ha dado. Por las veces que no estamos a la altura del as circunstancias para denunciar esta injusticia. Señor, ten piedad.

Ambientación a la Palabra:

En el libro del Génesis nos habla de cómo el varón se reconoce en la hembra, y la hembra se reconoce en el varón; se necesitan, se buscan y se complementan, en una relación de igualdad. La carta a los Hebreos remarca la importancia del ser humano, hasta el punto de que Jesucristo no se avergüenza de llamarnos hermanos. El evangelio, defiende la igualdad de hombres y mujeres y se pone de parte de los más débiles, en este acaso de la mujer.

Oración de los fieles:

  • Por al Iglesia, para que se implique cada vez más en la defensa de un trabajo digno y como Dios manda. Roguemos al Señor.
  • Por quienes tienen trabajos precarios e informales que les impiden vivir la vida con la dignidad otorgada por Dios. Roguemos al Señor.
  • Por los parados, especialmente de larga duración, que encuentren en nosotros una motivación y esperanza al sentir que no están solos. Roguemos al Señor.
  • Por los jóvenes que no pueden realizar su proyecto de vida por carecer de trabajo digno, que encuentren en nosotros cercanía y apoyo. Roguemos al Señor.
  • Por los que estamos celebrando esta eucaristía, para que luchemos por transformar las estructuras que no están al servicio de los empobrecidos. Roguemos al señor.

 Después de la comunión:

Creo en el Dios que escucha el grito de tantas mujeres:
Madres abandonadas, solas, con hijos muertos;
mujeres marginadas, incapaces de salir de su situación.

Creo en el Dios creador de la vida,
que dio a las mujeres capacidad de generarla
y sensibilidad para cuidarla y defenderla.

Creo en la capacidad de la mujer
de hacer un mundo más humano,
con menos dolor, muerte y destrucción.

Creo que mujer y varón,
creados en igual dignidad, asumiéndola juntos,
serán los constructores de la Nueva Sociedad.

Creo en la vida eterna sin discriminaciones,
donde varones y mujeres
de todas las razas y lugares
cantaremos la alegre canción de la Igualdad,
de la Fraternidad y del Amor sin fin.