DOMINGO XXVIX

Ambientación inicial:

            Hoy es el día del Domund, la Jornada Mundial de las Misiones que celebra toda la Iglesia. El Mensaje que el papa Francisco nos dirige con este motivo nos recuerda que la misión es el corazón de la fe cristiana, y el lema de la Jornada nos invita a ser valientes porque la misión nos espera.

            Abramos nuestros corazones a Dios para que despierte en nosotros nuestra responsabilidad misionera, ya que, por el bautismo, el espíritu nos impulsa a llevar el Evangelio, con valentía, a todos los rincones de la Tierra.

            En esta misma eucaristía, haremos el envío, en nombre de la comunidad, de los agentes de pastoral de nuestra Parroquia.

Rito del perdón:

  • Porque no nos terminamos de fiar de Dios y ponemos nuestras ilusiones en manos de los césares de hoy. Señor, ten piedad.
  • Por nuestra falta de entusiasmo a la hora de anunciar el Evangelio. Cristo, ten piedad.
  • Porque queremos actuar sólo desde nuestras propias fuerzas y aptitudes. Señor, ten piedad.

Ambientación a la Palabra:

            La primera lectura, del profeta Isaías, se centra en la soberanía y unicidad de Dios como único Señor de la historia y de los pueblos. En la Carta a los Tesalonicenses, aparecen juntas la fe, la esperanza y la caridad, acompañadas de expresiones que hablan de su carácter dinámico. El evangelio sigue con el relato del ministerio de Jesús en Jerusalén después de su entrada triunfal. Para comprometerle, le preguntan qué opina sobre el pagar impuestos a los romanos o no pagar.

Oración de los fieles:

  • Por el Papa, los obispos, sacerdotes religiosos, niños, jóvenes, adultos y familias, para que en cada uno vaya creciendo un corazón y espíritu misionero. Roguemos al Señor.
  • Para que anunciemos con valentía el Evangelio a todo el mundo, convencidos de que quienes acogen a Jesús experimentan la fuerza transformadora de su Espíritu. Roguemos al Señor.
  • Por los misioneros y misioneras, que han dejado su patria por amor a Cristo, para que sean testigos del Evangelio y promuevan la paz y la reconciliación. Roguemos al Señor.
  • Por los jóvenes que son la esperanza para la misión y se han dejado fascinar por Jesús, para que sean callejeros de la fe, felices de llevar a Jesucristo a cada plaza, a cada esquina, a cada rincón de la Tierra. Roguemos al Señor.
  • Por nosotros, para que, como comunidad cristiana, sintamos el deseo de salir de nuestras propias fronteras y seguridades y seamos testigos del Evangelio. Roguemos al Señor.

 Después de la comunión:

Levanto el corazón a ti, Señor:
Ayúdame a lanzarme, hazme valiente.
Muéveme con tu impulso a donde quieras,
inventa los caminos de mi vida.
Sé que Tú me guiarás, y eso me basta.
Incluso con mis dudas y mis miedos,
oyendo tu llamada, daré el salto:
No importa nada más, si vas conmigo.
Tu alegría, Señor, será mi fuerza,
Evangelio que es luz para los pobres.
Envíame a anunciar esta Noticia,
sembrando la ternura y la esperanza
por las mil periferias de este mundo.
En tu misión confío, porque es tuya.
Renueva esta ilusión de darme a todos,
Amándote en quien sufre, en mis hermanos.

Amén