DOMINGO XXX – A

Ambientación inicial:

Un domingo más, nos hemos reunido, no por nuestra cuenta, sino porque hemos sido convocados. La persona de Jesús, su mensaje y sus acciones, su proyecto, proyecto de comunidad, es la razón por la que estamos aquí.

Llenos de alegría, dispongámonos a escuchar las muchas cosas que Dios tiene que decirnos, a participar del banquete eucarístico y a renovar nuestro compromiso de hacer que el Dios de Jesús, su palabra y sus obras lleguen allá donde faltan. Bienvenidos.

Rito del perdón:

  • Padre bueno, ten piedad de nosotros, porque somos débiles. Señor, ten piedad.
  • Señor Jesús, haz que sintamos el calor de tu perdón. Cristo, ten piedad.
  • Padre misericordioso, renueva nuestra vida. Señor, ten piedad.

 Ambientación a la Palabra:

En el libro del Éxodo se recuerdan una serie de preceptos ético-sociales que para el hebreo constituían una especie de bloque legislativo o códice de la alianza adaptado a la vida religiosa y social. San Pablo, en su carta a los Tesalonicenses, resalta los elementos positivos de la fe de esta comunidad y les invita a poner su mirada en los frutos, aunque sean pequeños. Jesús afirma con rotundidad que el amor a Dios, dimensión vertical, y el amor al prójimo, dimensión horizontal, son inseparables, se interfieren y se vivifican mutuamente, de tal modo que constituyen el  “ser” cristiano genuino y total.

Oración de los fieles:

  • Por una Iglesia “pobre y de los pobres” para que sea defensora de los desvalidos del mundo y reclame sus derechos con espíritu de misericordia y justicia. Roguemos al Señor.
  • Por el Papa, los obispos y sacerdotes, para que el Señor les dé fuerzas y los ilumine para saber estar cerca de las personas. Roguemos al Señor.
  • Por este nuestro mundo, en el que reina la especulación, el robo y la corrupción, para que un sistema justo ponga a la persona en el centro de todo. Roguemos al Señor.
  • Por nuestro país, para se imponga el sentido solidario y de justicia y no los intereses particulares y partidistas. Roguemos al Señor.
  • Por los inmigrantes, los pobres y expoliados de nuestra sociedad, para que descubran que Dios está de su parte y recuperen su dignidad y luchen por la justicia. Roguemos al Señor.
  • Por nuestras comunidades cristianas, para que como la comunidad de Tesalónica, se mantengan firmes frente a los ídolos de nuestra sociedad de consumo. Roguemos al Señor.
  • Por nosotros mismos, para que nunca separemos el amor a Dios y a los hermanos. Roguemos al Señor.

 Después de la comunión:

Quiero, Señor, amar siendo fiel en el amor.
Quiero amar, sin hacer nunca juego sucio.
Quiero amar construyendo la vida del otro.
Quiero amar dando siempre paz y bien.
Quiero amar y permanecer en el amor aunque me canse.
Quiero amar y respetar al otro donde tú habitas.
Quiero amar y saber comprender y perdonar siempre.
Quiero amar y aprender a esperar cada día.