FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS

Ambientación inicial:

Hoy celebramos la festividad de Todos los Santos, no sólo de los que han sido canonizados por la Iglesia, sino de todos los que han pasado por la vida, como Jesús, haciendo el bien. Es una celebración para alabar y dar gracias a Dios, por medio de Jesucristo, por tantos hijos suyos y hermanos nuestros estupendos. También nos recuerda esta celebración que todos estamos llamados a ser santos y, guiados por la sabiduría de Dios, llamados a ser felices haciendo felices a los demás.

 Rito del perdón.

  • Por las ocasiones en que no escuchamos tu Palabra. Señor, ten piedad.
  • Por las veces que no descubrimos tu amor. Cristo, ten piedad.
  • Por las situaciones en que no aceptamos tu voluntad. Señor, ten piedad.

 Ambientación a la Palabra:

En el libro del Apocalipsis, escrito desde el dolor y sufrimiento de quienes son perseguidos o rechazados, escucharemos un grito de esperanza en medio de un mundo negativo que parece no va a terminar nunca. San Juan, en la segunda lectura, nos dice que la vocación más sublime a la que está llamado todo ser humano es la de entrar en el misterio del amor de Dios y vivir como hijo suyo. El Evangelio nos presenta el marco de referencia de la vida cristiana, las Bienaventuranzas.

Apocalipsis, 7 2-4. 9-14

Yo, Juan, vi a otro Ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Ángeles a quienes había encomendado causar daño a la tierra y al mar: «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios.» 
Y oí el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel. Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. 
Y gritan con fuerte voz: «La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.»
Y todos los Ángeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios diciendo: «Amén, alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos, amén.»
Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas quiénes son y de dónde han venido?»
Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás.»
Me respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la Sangre del Cordero.»

R/. Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos. R/.

Quién puede subir al monte del Señor?
Quién puede estar en el recinto sacro?
El hombre de manos inocentes y puro corazón,
que no confía en los ídolos. R/.

Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/.

Primera carta del apóstol san Juan 3,1-3

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purificará a sí mismo, como él es puro.

Mateo, 5 1-12

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
«Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.
Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.» 

Oración de los fieles:

  • Por el papa, los obispos, presbíteros y diáconos de la Iglesia, para que viviendo una vida santa en su propia persona y en su ministerio, sean testimonio para todos los creyentes. Roguemos al Señor.
  • Por nuestro mundo, para que haya personas libres y creativas que sean modelo de humanidad y generen esperanzas de un nuevo humanismo. Roguemos al Señor.
  • Por quienes se educan en la cultura de un materialismo que no ve más allá de la apariencia externa, para que vean los signos que Tú nos dejas y descubran su significado para nuestra vida. Roguemos al Señor.
  • Por los cristianos perseguidos y por quienes los persiguen, para que lleguen a vivir como hijos y hermanos por encima de otros intereses ajenos a su fe religiosa. Roguemos al Señor.
  • Por todas las comunidades cristianas, para que vivan como hijos del Padre, discípulos de Jesús, cumplidores de las bienaventuranzas y creadores de paz. Roguemos al Señor.
  • Por todos nosotros, para que veamos la santidad como meta propia de nuestro bautismo, viviendo como hijos de Dios en la cotidianidad de nuestra vida. Roguemos al Señor.

 Después de la comunión:

A vosotros, que compartís mi proyecto y lo lleváis a cabo;
a vosotros, que recibís mi Palabra y la ponéis en práctica;
a vosotros, que os reunís en mi nombre y evocáis mi presencia,
os llamo amigos.

A vosotros, dispuestos a dar la cara, arrimar el hombro y echar una mano;
a vosotros, con quienes se puede contar incondicionalmente para toda buena causa,
os llamo amigos.

A vosotros, que afrontáis la realidad e intentáis mejorarla;
a vosotros, que no renunciáis a la utopía y camináis hacia ella;
a vosotros, que dais una oportunidad a un futuro mejor,
os llamo amigos.

A vosotros, que celebráis lo que creéis y compartís lo que tenéis;
a vosotros, juntos en la fiesta y juntos en la lucha;
a vosotros, que tenéis mis sentimientos y mi Espíritu,
os llamo amigos.