Fiesta del Bautismo del Señor

Este domingo, festividad de san Hilario, con la que concluimos una semana intensa de vida comunitaria, celebramos el bautismo de Señor. Jesús, aquel niño, a quien hemos adorado durante estos días de Navidad, es ya un hombre adulto dispuesto a llevar a cabo la misión de anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios.

Hoy contemplaremos cómo el Espíritu desciende sobre Él y el Padre lo proclama como su Hijo amado, su preferido.

Ahora nosotros, reunidos en torno a su mesa y a su palabra, renovaremos nuestra fe en Él y nuestro deseo de seguir su camino.

Rito del perdón, renuncias bautismales:

  • ¿Renunciáis a vivir según los patrones de comportamiento de nuestro mundo individualista, consumista y materialista? Sí, renunciamos.
  • ¿Renunciáis a vivir despreocupados de los trabajos por la paz y la justicia, los trabajos por el Reino de Dios entre los hombres? Sí, renunciamos.
  • ¿Renunciáis a caer en la indiferencia ante los problemas de xenofobia, intolerancia y todo tipo de rechazo y violencia a lo diferente? Sí, renunciamos.

(Se asperja al pueblo, mientras se canta “agua lávame).

Ambientación a la palabra:

En la primera lectura el profeta Isaías nos muestra un siervo humilde de corazón, cuidadoso, tierno, elegido para liberar a toda persona caída. Pedro en el libro de los Hechos, afirma la universalidad de la salvación de Dios. El evangelio nos presenta a Jesús bautizado  por Juan y se oye una voz del cielo que pronuncia el veredicto definitivo sobre la persona de Jesús: Este es mi Hijo, el amado.

Credo dialogado

Oración de los fieles:

  • Por la Iglesia, comunidad de bautizados en Cristo, para que sepa ser luz para los que están cegados y norte para los que están desorientados. Roguemos al Señor.
  • Por todos los bautizados en nombre de la Trinidad, para que sepamos escuchar el amor del Padre, manifestado en Cristo e impulsado por el Espíritu. Roguemos al Señor
  • Por todos los hombres y mujeres, para que en su corazón crezcan los mismos sentimientos de Jesús, a fin de que nuestro mundo sea cada vez más humano. Roguemos al Señor.
  • Por los que atraviesan momentos difíciles en sus vidas o son perseguidos a causa de la fe, para que mantengan viva la esperanza y la fidelidad sabiendo que Dios también les llama “hijos predilectos. Roguemos al Señor.
  • Para que sepamos contagiar al mundo la alegría del evangelio. Roguemos al Señor.
  • Por nuestra comunidad, para que bajo el patrocinio de San Hilario, sepa estar atenta a la realidad actual y responda a las necesidades de los hermanos. Roguemos al Señor.
  • Por quienes un día recibimos el bautismo, para que lo renovemos día a día y mantengamos siempre el deseo de ser verdaderos seguidores de Jesús. Roguemos al Señor.

Ofertorio: Óleos, luz, una biblia, pan y vino

Después de la comunión: 

Vamos, amigo,
no te calles ni te achantes,
que has de brillar como fuego nocturno,
como faro en la tormenta,
con luz que nace en la hoguera de Dios.
Vamos, amigo,
no te rindas ni te pares,
que hay quien espera, anhelante,
que compartas lo que Otro te ha regalado.
¿Aún no has descubierto que eres rico para darte a manos llenas?
¿Aún no has caído en la cuenta
de la semilla que en ti, crece pujante, fértil,
poderosa, y dará frutos de vida y evangelio?
Vamos, amigo.
Ama a todos con amor único y diferente,
déjate en el anuncio la voz y las fuerzas,
ríe con la risa contagiosa de las personas felices,
llora las lágrimas valientes
del que afronta la intemperie,
hasta el último día,
hasta la última gota,
hasta el último verso.
En nombre de Aquel que pasó por el mundo
amando primero.