II SEMANA ADVIENTO

“Aquí estas, Señor, deseo descubrirte en mi vida cotidiana.
El Adviento es tiempo de preparación, es tiempo de espera.
Quiero ahondar en mí, deseos de Ti.
Quiero pararme y re-conocer la llamada que me estás haciendo en este Tiempo”.

Canto

Consolad a mi pueblo dice el Señor, hablad al corazón del hombre
Gritad que mi amor ha vencido, preparad el camino que viene tu Redentor.

YO TE HE ELEGIDO PARA AMAR,
TE DOY MI FUERZA Y LUZ PARA GUIAR.
YO SOY CONSUELO EN TU MIRAR, GLORIA A DIOS.

Consolad a mi pueblo dice el Señor, sacad de la ceguera a mi pueblo.
Yo he sellado contigo, alianza perpetua yo soy el único Dios.

Consolad a mi pueblo dice el Señor, mostradles el camino de libertad.
Yo os daré fuertes alas, transformaré tus pisadas en sendas de eternidad.

Oración

Llévame al desierto y susúrrame en el silencio, tu Palabra.
Condúceme por la ciudad y grítame, entre el tráfico y el barullo, tu Palabra.
Dirígeme por tus caminos y dime, quedamente, tu Palabra.
Acompáñame por valles y montañas y repíteme, con eco y fuerza, tu Palabra.
Guíame a la periferia de siempre y enséname, con paciencia, tu Palabra.
Álzame por encima de mis problemas y desvélame, con gracia y ternura, tu Palabra.
Lánzame al agua y hazme beber, claramente, tu Palabra.
Transpórtame a cualquier oasis y refléjame, claramente, tu Palabra.
Conviérteme a Dios y su Reino y anímame a escuchar, en este tiempo propicio, tu Palabra.
Ponme en los lugares más necesitados y que empape, suavemente, tu Palabra.
Déjame en el corazón de las personas y espera, Señor, que crezca en mí, tu Palabra.

/. “Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salva”

LecturaMarcos 1,1-8

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envíomi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.”»

Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados.

Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre.

 Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»

                                                                                 Silencio-oracional y compartimos.

 ¿Cómo recibo yo tu Palabra?
¿En qué sentido es para mí: “Hoy comienza el Evangelio, la Buena Noticia”?

Entra, Señor

Entra, Señor, y derrumba mis murallas,
que en mi ciudadela sitiada
entren mis hermanos, mis amigos, mis enemigos.

Que entren todos, Señor de la vida,
que coman de mis silos,
que beban de mis aljibes,
que pasten en mis campos.

Que se hagan cargo, mi Dios,
de mi gobierno.
Que pueda darles todo,
que icen tu bandera en mis almenas,
hagan leña mis lanzas
y las conviertan en podaderas.

Que entren, Señor, en mi viña,
que es tu viña.
Que corten racimos,
y mojen tu pan en mi aceite.
Y saciados de todo tu amor, por mi amor,
vuelvan a ti para servirte.

Entra, Señor, y rompe mis murallas.