IV Domingo de Cuaresma C

Un domingo más, nuestra comunidad se reúne, en la recta final de la Cuaresma, en nuestro camino hacia la Pascua, para celebrar la Eucaristía que es celebración de acción de gracias a Dios que es clemente y misericordioso. Un Dios que perdona sin echar nada en cara, un Dios que es compasivo. Unámonos hoy para pedirle que nos dé también a nosotros un corazón misericordioso que sepa perdonar y amar a nuestros hermanos.

Rito del perdón:

  • Por la veces que nos ciega el egoísmo y la autosuficiencia y nos alejamos de la casa del Padre. Señor, ten piedad.
  • Porque somos como el hijo mayor de la parábola y nos escandalizamos del amor sin condiciones del Padre. Cristo, ten piedad.
  • Porque no perdonamos de corazón al hermano y nuestro corazón no es misericordioso. Señor, ten piedad.

Ambientación a la Palabra:

En el salmo responsorial repetiremos: ¡Gustad y ved qué bueno es el Señor! Y es verdad, Dios fue bueno con el antiguo pueblo, a pesar de su infidelidad, sosteniéndolo en el desierto y regalándole la tierra prometida. Dios es bueno con nosotros, pues nos dio la gracia del bautismo y nos regala el perdón de nuestros pecados. Dios es tan bueno que nos regala la fuerza de su Palabra y nos muestra, en la parábola del “HIJO PRÓDIGO”, la grandeza de su corazón.

Oración de los fieles:

  • Para que la Iglesia no se canse de salir a los caminos de la vida buscando a todos aquellos que se sienten perdidos y desorientados. Roguemos al Señor.
  • Por el Papa Francisco, para que siga inspirando en la Iglesia caminos de salida hacia el hermano que sufre y aliente una iglesia pobre para los pobres. Roguemos al Señor.
  • Por los educadores cristianos, para que sepan transmitir la imagen de un Dios que no se cansa de ir en busca de todos aquellos que necesitan su consuelo y su fuerza. Roguemos al Señor.
  • Por todos los que, por diversas circunstancias, han optado por vivir como si Dios no existiera, para que descubran en los creyentes personas de brazos abiertos y corazón acogedor. Roguemos al Señor.
  • Por todos los que sufren de cualquier modo, los pobres, los necesitados, los marginados, para que encuentren acogida y misericordia en los discípulos de Jesús. Roguemos al Señor.
  • Por todos nosotros, para que en este tiempo de Cuaresma deseemos experimentar tu misericordia y tu perdón. Roguemos al Señor.

Después de la comunión (ATRÁENOS)

Muchas y muy variadas son las cosas
que nos apartan de ti, Señor:
las preocupaciones estériles,
los frívolos placeres,
los inútiles cuidados,
los compromisos vacíos…
El orgullo que no acepta la ayuda de los demás,
la timidez que nos paraliza,
el remordimiento que nos deteriora,
la avaricia que nos corroe,
la ira que nos desplanta,
la gula que no nos satisface,
el miedo que nos confunde,
la soberbia que nos infla…
Pero tú eres más fuerte
que todas esas cosas.
¡Atráenos hacia ti!