IV Domingo del Tiempo Ordinario ciclo C

Ambientación inicial:

Celebrar la Eucaristía dominical es un respiro para escuchar las palabras sencillas y directas de Jesús. Traen verdad a nuestras vidas. Nos enseñan a vivir con más sencillez y dignidad, con más sentido y esperanza. Es una suerte hacer el recorrido de la vida guiados cada domingo por la luz del Evangelio.

Bienvenidos a escuchar y celebrar la Buena Noticia que un domingo más nos regala el Señor.

Ambientación a la palabra:

La palabra de Dios nos dice que somos elegidos de Dios desde siempre, desde el seno materno, para una tarea grande y digna: anunciar el amor de Dios y hacerlo realidad entre las personas. Nos encontraremos con dificultades e incomprensiones en nuestra tarea, pero no estamos solos, contamos con la promesa de Dios: “Yo estoy contigo”. Acojamos la palabra de vida, hagámosla nuestra y proclamémosla.

Oración de los fieles:

  • Por todos los que tienen encomendado el anuncio de la Palabra de Dios, para que sean fieles y no se arredren ante las dificultades. Roguemos al Señor.
  • Pidamos por la iglesia, para que sea buena noticia para los pobres, y perdón y misericordia para los caídos. Roguemos al Señor.
  • Pidamos por los gobernantes, para que promuevan la solidaridad entre los ciudadanos, regiones y pueblos. Roguemos al Señor.
  • Por todos los que rechazan la Palabra de Dios, para que el espíritu toque su corazón y se abran a su buena noticia. Roguemos al Señor.
  • Pidamos a Dios que suscite profetas que sepan denunciar con libertad las equivocaciones e injusticias colectivas. Roguemos al Señor.
  • Por quienes celebramos la Eucaristía, para que alejemos de nosotros todo espíritu de condena y sepamos iluminar a los hombres de hoy con la luz del evangelio. Roguemos al Señor.

 Después de la comunión:

Gracias, Señor,
por aquellos que en tu nombre,
siembran la esperanza en nuestro corazón.

Gracias, también,
por aquellos que se comprometen valientemente
y suscitan en nosotros preguntas e inquietudes
y ganas de hacer lo mismo que ellos.

Danos, Señor,
motivos para esperar,
entereza para mantener nuestra Fe,
ilusión para soñar y hacer posible un mundo nuevo,
humildad para valorar los pequeños signos de tu Reino
y un amor que comprenda y acepte a los demás.

Danos también nuevos profetas
que nos ayuden a salir de nuestra instalación fácil
y nos animen a comprometernos con la causa de los pobres.