IV DOMINGO

Ambientación inicial:

          En este nuestro caminar hacia la Pascua, cuando muchos de los datos de la realidad parecen hablarnos del dominio de la muerte, el Padre Dios nos convoca para recordarnos y celebrar que lo suyo, su última palabra, es la vida y la vida plena para todos.

          Es un domingo que busca alentar nuestra esperanza y nuestra alegría y así animar nuestro caminar en este tiempo de despojo, de conversión, de renovación personal y comunitaria, de “nacer de nuevo” al aire del Espíritu.

Rito del perdón:

  • Dios de la vida, que pones en nuestras vidas personas y acontecimientos que nos muestran tu bondad y cercanía. Señor, ten piedad.
  • Dios de la vida, que envías tu luz al mundo para disipar nuestras tinieblas. Cristo, ten piedad.
  • Dios de la vida, tú que quieres que todos los hombres se salven y gocen de vida plena, de vida divina, de vida eterna. Señor, ten piedad.

Ambientación a la Palabra:

            El libro de las Crónicas manifiesta que Dios no condena a su pueblo al exilio, sino que lo libra de él para que viva en libertad. San Pablo nos recuerda que estamos salvados no por nuestros méritos, sino por la acción gratuita de Dios. San Juan, por fin, en su evangelio, proclama que el amor de Dios por su pueblo y por todos nosotros es el origen último y definitivo de su salvación.

Oración de los fieles:

  • Te pedimos por la Iglesia, para que el Espíritu Santo la renueve y revitalice. Roguemos al Señor.
  • Pedimos por todos los cristianos, para que no nos asustemos ante los cambios sociales que con tanta velocidad se suceden. Roguemos al Señor.
  • Pedimos para que sean atendidas las justas reivindicaciones de las mujeres y se camine hacia un mundo de iguales, de hermanos. Roguemos al Señor.
  • Pedimos por los organismos internacionales, para que favorezcan desarrollos sostenibles y atiendan preferentemente a los países crucificados por la pobreza. Roguemos al Señor.
  • Pedimos por los emigrantes y refugiados, para que sean acogidos con generosidad y se eviten las muertes en el Mediterráneo. Roguemos al Señor.
  • Para que meditemos cada día la Palabra de Dios que nos enseña a vivir en esperanza y con la confianza puesta en Él. Roguemos al Señor.
  • Por nuestra comunidad parroquial, para que el Señor nos desarme como a Nicodemo y nos haga nacer de nuevo a la buena noticia del Evangelio. Roguemos al Señor.

Después de la comunión:

La fe es pregunta y es don.
La pregunta por el éxito o el fracaso de cada persona,
por la historia que solo uno mismo conoce, su mayor misterio.
El don que se recibe con gratitud sentida,
con sorpresa y limpieza, nunca con soberbia.

La salvación es pregunta inquietante
de quien sabe que está vivo
y don que hay que acoger con las manos abiertas.
Solo así podemos decir que ahora,
y en el futuro, “seremos salvos”.