MIÉRCOLES DE CENIZA – CUARESMA 2019

 Pregón de Cuaresma:

Éste es un tiempo para convencidos.
Tiempo de entrenamiento, ejercicio y lucha;
de mochila ligera y paso rápido.
Tiempo de camino y discernimiento,
de conversión y compromiso
de prueba y encuentros
en el desierto, en la estepa, en el silencio.
Es el tiempo de los proyectos de vida,
de las decisiones y desmarques;
a veces, de las transfiguraciones.
Tiempo de humanidad rota y dividida
que anhela el paraíso o la tierra prometida.
Tiempo de tentaciones, tabores y conversiones,
traspiés, heridas y cegueras,
perdones, restauraciones y agua viva.
¡Todo en sólo cuarenta días!
Éste es el tiempo de las personas nuevas,
de las que han soltado el lastre
de ídolos secretos y falsas vanidades
y ya sólo anhelan misericordia
y abrazos del Padre.

Ambientación a la palabra:

La Palabra de Dios, tanto hoy, como el resto de la Cuaresma, nos invita a la conversión, que es cambio de corazón, cambio profundo y radical de la persona. Un cambio que no se limite a gestos externos que pueden ser muy llamativos pero que en el fondo no signifiquen nada. Rasgad los corazones, no las vestiduras. Conversión es abrirnos a Dios de tal manera que pueda arrancar de nosotros el corazón de piedra y darnos un corazón de carne.

Oración de los fieles:

  • Por la iglesia, para que sea siempre Madre acogedora de todos sus hijos, sobre todo, de los más necesitados. Roguemos al Señor.
  • Por todos los cristianos, para que cambiemos nuestro corazón y seamos generosos y solidarios con nuestros hermanos más pobres. Roguemos al Señor.
  • Por las personas que están viviendo situaciones de desamparo e incomprensión, para que puedan encontrar motivos para seguir esperando. Roguemos al señor.
  • Por los endurecidos en su corazón a causa de las riquezas o del poder, e insensibles a las necesidades de los otros, para que en estos cuarenta días de conversión descubran caminos de verdadera felicidad a través de la generosidad. Roguemos al Señor.
  • Por las comunidades cristianas, para que siempre y, especialmente en este tiempo, escuchemos y meditemos más profundamente la Palabra de Dios. Roguemos al Señor.
  • Por todos nosotros, para que nuestra Cuaresma sea un viaje al interior de nosotros mismos, que nos lleve a asumir actitudes de austeridad, solidaridad y ejercicio místico. Roguemos al Señor.

Después de la comunión:

Que tu palabra despeje nuestros caminos,
que tu luz ilumine y disipe temores,
que tu fuerza refuerce nuestros esfuerzos,
que tu amor nos transforme enteramente.
Como vienes con nosotros, Señor,
y sé que guardas nuestros pasos,
no tenemos miedo al emprender la marcha.
Confiamos llegar a la Pascua
y ser arrebatados en tu resurrección
y encontrar la Vida que nos da vida.
Salgamos confiados, animados, acompañados.