Pascua de Resurrección

Ambientación inicial:
            Aleluya es el gran grito que se escapa a todas horas de los días de la Pascua. Alegría es el mayor deseo de todos. También es esa la voluntad de Dios, que nos quiere felices ahora y siempre. Ese es el mensaje del Evangelio, el canto y la invitación de los ángeles. Y esa es nuestra tarea: anunciar y construir la alegría en un mundo desencantado, triste, herido y confinado. Con toda la Iglesia en actitud de fiesta, comencemos nuestra celebración.

Rito penitencial:

  • Tú, Padre bueno, que resucitas a Jesús y nos resucitas a nosotros. Señor, ten piedad.
  • Tú, Jesús, el Cristo que ha vuelto a la vida y nos acompañas siempre. Cristo, ten piedad.
  • Tú, Aire nuevo de alegría, futuro y esperanza, de perdón y ánimo. Señor, ten piedad.

Ambientación a la Palabra

            No resulta fácil creer en la resurrección, así nos lo recuerda el Evangelio. Pero una vez reconocida la verdad de la Escritura, Pedro se lanza a proclamar a los cuatro vientos la gran noticia, lo increíble, la resurrección. Si nos lo creemos, que empiece a notarse ya, nos recomienda san Pablo.

Oración de los fieles, respondemos: “CRISTO, AUMENTA NUESTRA FE”

  • Para que la Iglesia, creyente y anunciante de la Resurrección, sea testigo creíble de la Buena Noticia. Oremos.
  • Para que nuestro mundo acoja el mensaje de paz, tolerancia, fraternidad y justicia que Jesús resucitado nos trae. Oremos.
  • Para que los que son tratados injustamente: los pobres, los débiles y los que sufren cualquier tipo de discriminación luchen por la vida y la justicia y en cuenten en nosotros la ayuda que necesitan. Oremos
  • Para que la Buena Noticia de la Resurrección de Jesús de fortaleza a todos los que sufren la pandemia de virus. Oremos.
  • Por todos los familiares de los enfermos y fallecidos, para que pongan su esperanza en el Dios que quiere para sus hijos la vida aquí y en el más allá. Oremos.
  • Por nuestra comunidad parroquial, para que acudamos a los lugares de oscuridad, miedo y desesperanza a poner la luz del Evangelio.

Después de la comunión

Gracias, Cristo resucitado, por quitarnos el miedo:
– tu compañía elimina nuestra soledad,
– tu perdón abre el corazón endurecido,
– tu pasión y muerte hacen llevadero el dolor.
– tu resurrección asegura el éxito de la verdad, la justicia y el amor.
Gracias, Cristo Jesús:
-porque has resucitado para nuestra salvación,
– porque has sido levantado sobre todo.
– porque eres presencia ilimitada.
Gracias, Cristo resucitado, porque en ti hemos resucitado:
– con tu resurrección ha llegado nuestra esperanza.
-somos tu cuerpo que sigue completando tu historia.
– ayúdanos a vivir en la esperanza.
– que nos sintamos aceptados por el amor que nos envuelve.
– que nada ni nadie pueda matar nuestro “coraje de existir”.
Que nos abramos a tu voluntad, a tu amor, a tu salvación.