Sexto Domingo de Pascua

Ambientación general:

            Bienvenidos a la celebración de la Eucaristía. Seguimos celebrando la Pascua de Jesús, que es la victoria de nuestro Dios. Triunfó el amor, la entrega y la verdad del Padre por lo que no tiene ningún sentido el mal, ni el desamor, ni la incomprensión. Estamos alegres porque todo es nuevo. La Resurrección de Jesús es garantía de vida y de bien.

            También celebramos en este domingo el Día del Enfermo. Recordamos a los enfermos, a sus familias y a quienes cuidan de ellos, para que no les falte la fortaleza y el amor que necesitan en su delicada situación.

Rito del perdón:

  • Pedimos perdón por las veces que ponemos por encima del hermano las ideas, los preceptos y las normas. Señor, ten piedad.
  • Pedimos perdón por vivir encerrados en las seguridades, sin afrontar el riesgo y el compromiso de buscar el bien de todos. Cristo, ten piedad.
  • Pedimos perdón por las veces que nos quedamos en las ideas, en las programaciones, pero no nos afecta la necesidad de los demás. Señor, ten piedad. 

Ambientación a la Palabra:

            El que me ama guardará mi Palabra, dice el Evangelio, porque la Palabra de Dios siempre cumple su labor, no vuelve nunca vacía, nos empapa como la lluvia a la tierra, para que demos fruto abundante. Estamos llamados a descubrir el deseo del Padre, superando las dudas y vacilaciones, buscando la luz, la gloria, la morada de Dios, o sea, la vida plena de todas las personas, con la fuerza de Jesús y el Espíritu prometido.

Oración de los fieles, respondemos: “SEÑOR RESUCITADO, ESCÚCHANOS”

  • Por la iglesia, para que todas las personas puedan experimentar en ella la fuerza del amor misericordioso del Padre.
  • Por nuestro mundo, marcado por el sufrimiento en sus distintas formas, para que el Padre lo transforme y ponga en su corazón la misericordia y el perdón de su Hijo Jesús.
  • Por nuestros hermanos enfermos, para que, experimentando el misterio de la cruz, sientan también la presencia cercana del Resucitado.
  • Por los enfermos a causa de los accidentes laborales, para que en este día del trabajo se sientan acompañados y todos pongamos las medidas de seguridad necesarias para que nadie más tenga que pasar por esas circunstancias.
  • Por las familias de los enfermos, los profesionales, los voluntarios, y todos aquellos que les atienden y cuidan, para que sean iconos de confianza y acompañamiento al lado del que sufre.
  • Por todas las madres, verdaderos iconos de acompañamiento, para que sientan la fuerza del Señor, especialmente cuando tengan algún hijo enfermo.

Después de la comunión:

María, Divina enfermera,
cuida el cuerpo y el alma de los enfermos:
en el dolor, sosiégalos;
en la soledad, acompáñalos;
en el  miedo, alienta su confianza.
María de Caná alegra sus días.
En la oscuridad, ilumina su fe;
en la debilidad, impulsa su ánimo;
en la desesperación, sostén su esperanza
y hazlos testigos del amor de Dios.
Madre de la Misericordia,
si su vida se apaga,
intercede por ellos ante tu Hijo,
vencedor de la muerte
y acógelos en tus brazos,
Virgen de la Ternura. Amén.