V DOMINGO DE PASCUA

Ambientación inicial:

Continuamos nuestro camino pascual, que habrá de conducirnos a un descubrimiento y a un encuentro con el Señor resucitado, como aquel que tuvieron sus seguidores en los días pascuales de hace dos mil años. En este camino de descubrimiento del Señor hoy escucharemos una gran noticia en la lectura el evangelio. Cristo es no solo el Camino, sino la Verdad y la Vida.

Rito del perdón:

  • Por las veces que con nuestras posturas de cerrazón ocultamos el amor entregado de Dios a todos los hombres. ¡Señor, ten piedad!
  • Por las veces que hacemos bandos entre nosotros, andamos divididos, creyéndonos superiores. ¡Cristo, ten piedad!
  • Por las veces que con nuestra forma de vida, en vez de acercar las personas a Dios las alejamos. ¡Señor, ten piedad!

Ambientación a la palabra:

El libro de los Hechos de los Apóstoles nos sigue narrando la vida de la primera comunidad y los problemas que en ella surgen y la manera que tienen de solucionarlos, centrándose en la solución y no en el problema. En la segunda lectura, el apóstol Pedro nos ayuda a comprender la paradoja de nuestra fe: creemos en la piedra que han desechado los arquitectos. El evangelio, en el diálogo entre Jesús y Felipe, nos presenta la unidad de Jesús y el Padre. Jesús se presenta como Camino, Verdad y Vida.

Oración de los fieles, respondemos: JESÚS RSUCITADO, ESCÚCHANOS

  • Por la Iglesia, para que toda su organización no sea un impedimento, sino que ayude a la expansión de la Palabra de Dios y crezca el número de discípulos.
  • Por nuestra comunidad parroquial: para que sabiendo distribuir las funciones y los ministerios, ayude a cada uno a crecer humana y espiritualmente.
  • Por los padres y madres de familia, verdadera iglesia doméstica; para que con su palabra y su vida transmitan a sus hijos la amistad con Jesucristo y los valores evangélicos.
  • Por los que todavía no conocen a Jesucristo, para que el ejemplo de vida de los cristianos les acerquen a una Iglesia viva y renovada. Oremos.
  • Por todos los enfermos, para que encuentren consuelo en la experiencia del amor de Dios manifestado en la solidaridad de los hermanos.
  • En cada eucaristía celebramos la muerte y la resurrección de Cristo, le pedimos por todos los difuntos para que estén compartido su triunfo junto al Padre. Oremos
  • Por los más necesitados de nuestra Parroquia, para que encuentren en ella la ayuda material y espiritual que necesitan.

 Después e la comunión:

No hay caminos en mi vida, Señor,
apenas senderos; y me digo:
¿Dónde me lleva el camino?
¿Eres quien ha extendido
a lo largo de mi vida un camino?
¿Cuál es el mío?
Si tú me lo has dado, me pertenece.
¿Dónde me llevas? Tú lo has trazado,
quiero saber la meta.
Señor, yo busco tu camino (sólo uno),
y me fío de tu Palabra.
Dame fuerza, tesón a cada paso
para caminar contigo.
Yo busco ahora un camino, Señor.
Tú, que eres Camino,
da luz verde a mi vida
pues a abrir camino Tú me llamas.