DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO -2026-
Ambientación inicial:
Bienvenidos a la celebración de la Eucaristía, banquete de la vida cristiana. Todos estamos invitados, algunos pondrán excusas para no participar. Nosotros nos vestimos el traje del amor para estar a la altura de la fiesta que celebramos como comunidad de Jesús. Y nuestra comunidad se convierte en lugar de abrazos, de saludos, de puertas abiertas, de invitación a una nueva vida.
Rito del perdón:
- Por nuestra falta de alegría para vivir la fe. Señor, ten piedad.
- Por nuestra poca capacidad para confiar. Cristo, ten piedad.
- Por buscar excusas para no vivir más unidos a Jesús. Señor, ten piedad.
Ambientación a la Palabra
El banquete nupcial resalta el carácter gratuito y misterioso de Dios a su pueblo. El Señor prepara un festín para todos los pueblos de la tierra, banquete de gozo y salvación, pero muchos no aceptan la invitación. Y Jesús nos dice, salid a los caminos y a todos los que encontréis convidadlos a la boda… y la sala se llenó de comensales. El Señor nos llama todos, no pongamos excusas.
Primera Lectura: Isaías 25, 6-10
Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones.
Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares exquisitos, vinos generosos.
Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país. –Lo ha dicho el Señor–.Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte».
Salmo Responsorial: Salmo 22, 1-6
R. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
R. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
R. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
R. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
R. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.
Segunda Lectura: Filipenses 4, 12-14. 19-20
Hermanos: Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy avezado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mi tribulación. En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su espléndida riqueza en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya
El Padre de nuestro Señor Jesucristo
ilumine los ojos de nuestro corazón,
para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama.
R. Aleluya.
Evangelio: Mateo 21, 33-43
En aquel tiempo, Jesús volvió a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:
«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados:
“Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”.
Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron.
El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.
Luego dijo a sus criados:
“La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”.
Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:
“Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”.
El otro no abrió la boca.
Entonces el rey dijo a los servidores:
“Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”.
Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».
Oración de los fieles:
“Guía nuestros pasos, Señor”.
- Por la Iglesia, para que sea siempre casa abierta donde todos se sientan invitados, acogidos y llamados a una vida nueva. Oremos
- Por todas las comunidades cristianas, para que vivamos la alegría de la fe y el gozo de seguir los pasos de Jesús. Oremos.
- Por los responsables de las naciones, para que trabajen por la paz, promuevan la justicia y busquen caminos de diálogo. Oremos.
- Pedimos para que cese la violencia y la guerra, que provocan tanto dolor y muerte, y reine la paz. Oremos.
- Por los cristianos perseguidos por el nombre de Jesús, para que su testimonio fortalezca nuestra vida de fe. Oremos.
- Por los que han recibido la invitación del Señor, pero viven alejados o indiferentes, para que redescubran la alegría del Evangelio. Oremos
- Por los que participamos en el banquete de Jesús, para que, alimentados por Él, trabajemos por la construcción de su Reino. Oremos
Oración después de la comunión:
¡HAY QUE TENER HAMBRE…!
Para creer en tihay que tener hambre,
pues tú eres banquete de pobres
y botín de mendigos
que, vacíos, sin campos no graneros,
descubren que son ricos.
Para creer en ti
hay que tener hambre,
hambre de vida y justicia
que no queda satisfecha
con vanas promesas,
pues, aunque nos sorprendan y atraigan,
no nos alimentan ni satisfacen.
Para creer en ti
hay que tener hambre,
pues sin ella olvidamos fácilmente,
a los dos tercios que la tienen,
entre los que tú andas perdido
porque son los que más te atraen.