La finalidad de la catequesis es que todo hombre y mujer puedan experimentar la presencia de Dios en sus vidas. Es un camino de crecimiento y maduración en la fe en un contexto comunitario-eclesial que forma la mente y toca el corazón llevando a la persona a abrazar a Cristo de modo pleno. Por medio de la catequesis podemos captar el plan de Dios-Padre centrado en la persona de Cristo en la propia vida cotidiana; además de descubrir el significado último de la existencia y de la historia.

Vemos la catequesis como un proceso continuado, no sectorial ni para el sacramento, sino para vida desde la comunidad cristiana.

Toda la comunidad cristiana es la responsable de la catequesis, ya que la catequesis es un aspecto de la evangelización. Y la Iglesia toda es la que evangeliza, aunque hay que reseñar, de manera especial, la labor del catequista.