Queridos amigos y amigas:

Esperamos que hayáis podido descansar lo suficiente para comenzar un nuevo curso con ilusión y con ganas de seguir creciendo como personas y como comunidad, en nuestro ser discípulos misioneros de Cristo. Seguro que, en este momento, nuestra situación personal, comunitaria, social y política, es muy distinta de la de hace un año, por eso necesitamos poner entusiasmo y esfuerzo para afrontar las circunstancias que se nos vayan presentado.

Nunca partimos de cero, partimos de lo ya andado y trabajado con el deseo de mejorarlo, en lo posible, y asentar las bases del futuro. Nos sentimos una comunidad participativa, acogedora, abierta, sinodal y atenta a la realidad que nos toca vivir. Todo esto hemos de cimentarlo, para que los cambios de personas o circunstancias no nos lleven a renunciar a nuestro estilo pastoral, en sintonía con las líneas pastorales de la Diócesis a la que pertenecemos, Madrid.

Como cada año, a partir de la evaluación de final de curso anterior, formulamos un lema que marca las líneas pastorales a trabajar en la Comunidad, en el presente curso: “POTENCIEMOS LO BUENO DE LA COMUNIDAD Y TENDREMOS FUTURO” Con aires renovados y alzando la mirada, comencemos la nueva etapa con ilusión y entusiasmo. La parroquia, la iglesia, la sociedad, este mundo nos necesitan. Nos necesitamos. Te necesitamos. Contamos contigo.

Quienquiera que seas,
que te has acercado a esta comunidad,
quienquiera que seas DIOS TE ACOGE
con tus alegrías y tus penas,
tus éxitos y tus fracasos,
con tus esperanzas y tus decepciones…
¡SÉ BIENVENIDO!
Otras muchas personas acuden también a esta comunidad:
Si eres creyente, ora;
si buscas, reflexiona;
si dudas, pide luz´;
si sufres pide fuerza;
si estás alegre, da gracias;
y ¡ojalá puedas estar siempre alegre!
En esta comunidad
también podrás encontrar hermanos y hermanas,
que quieren que te sientas acogido/a.
¡Que el paso por esta comunidad
caliente tu corazón y alegre tus ojos!
Quienquiera que seas, Dios te acoge
¡Acógele también tú a Él!