DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO -2026-

 

Ambientación inicial:

Bienvenidos a la celebración de la Eucaristía. El Señor Jesús nos invita a su mesa donde nos da su Cuerpo y su Palabra. El encuentro con Jesús nos empuja a testimoniar la fe en Él a través de nuestros hechos y palabras cotidianas, y a comunicar el gozo del Evangelio a través de una vida de fe coherente, enraizada en Cristo.

 

Rito del perdón:

  • Por las veces que utilizamos mal el don de la libertad que Dios nos regala. Señor, ten piedad.
  • Porque no siempre hacemos nuestros los sentimientos de Jesús. Cristo, ten piedad.
  • Por no vivir con coherencia el seguimiento de Jesús. Señor, ten piedad.

 

Ambientación a la Palabra

La parábola de Jesús que escucharemos este domingo pone de manifiesto que las palabras no tienen valor cuando no brotan de un corazón amante de la verdad y de la responsabilidad propia. Lo que agrada al Señor no son las palabras arrastradas por el viento, sino hacer la voluntad del Padre, teniendo los mismos sentimientos de Cristo, como nos dice san Pablo en la segunda lectura.

 

Primera Lectura: Ez 18, 25-28

Esto dice el Señor:

«Insistís: “No es justo el proceder del Señor”.

Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que es injusto?

Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió.

Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él salva su propia vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá».

 

Salmo Responsorial:  Sal 24, 4-5. 6-7. 8-9

R/ Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna.

Señor, enséñame tus caminos,

instrúyeme en tus sendas,

haz que camine con lealtad; enséñame,

porque tú eres mi Dios y Salvador,

y todo el día te estoy esperando.

R/ Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna.

Recuerda, Señor,

que tu ternura y tu misericordia son eternas;

no te acuerdes de los pecados

ni de las maldades de mi juventud;

acuérdate de mí con misericordia,

por tu bondad, Señor.

R/ Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna.

El Señor es bueno y es recto

y enseña el camino a los pecadores;

hace caminar a los humildes con rectitud,

enseña su camino a los humildes.

R/ Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna.

 

Segunda Lectura: Flp 2, 1-11

Hermanos:

Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir.

No obréis por rivalidad ni por ostentación, considerando por la humildad a los demás superiores a vosotros. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás.

Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.

El cual, siendo de condición divina,

no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;

al contrario, se despojó de sí mismo

tomando la condición de esclavo,

hecho semejante a los hombres.

Y así, reconocido como hombre por su presencia,

se humilló a sí mismo,

hecho obediente hasta la muerte,

y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todo

y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre;

de modo que al nombre de Jesús

toda rodilla se doble

en el cielo, en la tierra, en el abismo,

y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor,

para gloria de Dios Padre.

 

 Aleluya

Mis ovejas escuchan mi voz -dice el Señor-

Y yo las conozco, y ellas me siguen

 

Evangelio: Mt 21, 28-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos.

Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue.

Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue.

¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?».

Contestaron:

«El primero».

Jesús les dijo:

«En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».

 

Oración de los fieles:

  • Por la Iglesia, para que en medio de la sociedad sea signo del amor gratuito y fiel de Dios. Roguemos al Señor.
  • Por toda la humanidad, para que usemos de forma fraterna y responsable el don de la libertad, que Dios nos ha dado. Roguemos al Señor.
  • Por todos los grupos parroquiales, niños, jóvenes, adultos y mayores. que la próxima semana, comienzan una nueva etapa, para que lo hagan con ilusión y el compromiso de caminar unidos. Roguemos al Señor.
  • Por los que padecen hambre, violencia y exclusión, para que tengan cerca personas e instituciones que actúen decididamente por solucionar esas situaciones de sufrimiento. Roguemos al Señor.
  • Por quienes se comprometen con los que sufren y pasan necesidad, para que encuentren nuestro apoyo y colaboración. Roguemos al Señor.
  • Por todos los que formamos esta comunidad, para que asumamos como modo de vida las palabras, los sentimientos y acciones de Jesús. Roguemos al Señor.

 

Oración después de la comunión:

Señor, tú siempre nos esperas,

nos llamas a volver a Ti.

Pues tu amor no tiene fecha de caducidad,

y no quieres que ninguno de tus hijos se pierda,

sino que vivamos en tu presencia y gocemos con tu salvación.

 

Gracias, Padre.

Cada día nos regalas una nueva oportunidad

para convertirnos a Ti.

Que podamos vivir desde tu amor

siendo signo visible y permanente de tu misericordia sin fin.

 

Señor nuestro,

ayúdanos a creer en tu Hijo Jesús,

a decirle cada día Sí,

acogiendo con docilidad su Palabra,

y amando a las personas que pones en nuestra vida.

Que la fe en tu Hijo oriente nuestro sentir y pensar,

nuestro decir y actuar.