DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO -2026-
Ambientación inicial:
Este domingo celebramos la Jornada del Domund. Un día especial para alzar la mirada más allá de la vida de cada día. Celebramos la edición número 100 del Domund, Jornada mundial de las Misiones. El lema de este año es: Uno en Cristo, unidos en la misión. Día de recuerdo de nuestros misioneros y misioneras, de traer también a nuestra celebración las personas y los territorios de misión. Bienvenidos.
Rito del perdón:
- Por las veces que no nos dejamos interpelar por tu Palabra. Señor, ten piedad.
- Porque nos falta confianza y constancia en la oración. Cristo, ten piedad.
- Porque no damos testimonio de la Buena Noticia que eres Tú. Señor, ten piedad.
Ambientación a la Palabra
La Palabra de Dios que vamos a escuchar nos anima a dar gracias y pedir por todas las personas con las que formamos comunidad de hermanos y hermanas que, con la fuerza del Espíritu Santo tratamos de seguir los pasos de Jesús, nuestro Maestro y Salvador. Y Jesús nos dejará para nuestra reflexión el descubrir qué es eso de “a Dios lo que es de Dios”. ¿Qué será de Dios? Pongamos atención..
Primera Lectura: Isaías 45, 1.4-6
Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro,
a quien lleva de la mano:
«Doblegaré ante él las naciones,
desceñiré las cinturas de los reyes,
abriré ante él las puertas,
los batientes no se le cerrarán.
Por mi siervo Jacob,
por mi escogido Israel,
te llamé por tu nombre, te di un título,
aunque no me conocías.
Yo soy el Señor y no hay otro;
fuera de mí, no hay dios.
Te pongo la insignia,
aunque no me conoces,
para que sepan de Oriente a Occidente
que no hay otro fuera de mí.
Yo soy el Señor, y no hay otro».
Salmo Responsorial: Salmo 95, 1-5.7-10
℟. Aclamad la gloria y el poder del Señor.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones.
℟. Aclamad la gloria y el poder del Señor.
Porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo.
℟. Aclamad la gloria y el poder del Señor.
Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas.
℟. Aclamad la gloria y el poder del Señor.
Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda;
decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente».
℟. Aclamad la gloria y el poder del Señor.
Segunda Lectura: 1 Tesalonicenses 1, 1-5
Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz.
Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones.
Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor.
Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que, cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros, no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda.
Aleluya
Brilláis como lumbreras del mundo, manteniendo firme la palabra de la vida.
R. Aleluya.
Evangelio: Mateo 22, 15-21
En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron:
«Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?»
Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:
«Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto. »
Le presentaron un denario. Él les preguntó:
«¿De quién son esta cara y esta inscripción?»
Le respondieron:
«Del César».
Entonces les replicó: «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.»
Oración de los fieles:
“Te rogamos, oyénos”.
- Por la Iglesia, para que se ofrezca a los hombres y mujeres de nuestro mundo como servidora de la esperanza que nos trae Cristo resucitado. Roguemos al Señor.
- Por el Papa, los obispos, sacerdotes y responsables de la pastoral de la Iglesia universal; para que sean testigos de esperanza, que alienten al Pueblo de Dios en medio de sus dificultades. Roguemos al Señor.
- Por los misioneros y misioneras esparcidos por todo el mundo, para que el amor a Dios y la prójimo sea siempre la fuerza y el criterio de sus actividades. Roguemos al Señor.
- Por los gobernantes, para que busquen con honestidad el bien común, priorizando a los más pobres y débiles de la sociedad, Roguemos al Señor.
- Por los enfermos y los que sufren en su cuerpo o en su espíritu, para que encuentren consuelo en Dios y cariño y acompañamiento en los hermanos. Roguemos al Señor.
- Por todos los agentes de la pastoral y voluntarios de nuestra comunidad, para que vivan su entrega con alegría y en gratuidad. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros, llamados a ser constructores de la civilización del amor que emana del Evangelio. Roguemos al Señor.
Oración después de la comunión
Padre santo,
concédenos ser uno en Cristo,
arraigados en su amor que une y renueva.
Haz que todos los miembros de la Iglesia
estén unidos en la misión.
Dóciles al Espíritu Santo,
valientes en dar testimonio del Evangelio,
anunciando y encarnando cada día
tu amor fiel por cada criatura.
Bendice a los misioneros y misioneras,
apóyalos en su esfuerzo,
presérvalos en la esperanza.
María, Reina de las Misiones,
acompaña nuestra labor evangelizadora
en todos los rincones de la tierra;
haznos instrumentos de paz
y haz que el mundo entero
reconozca en Cristo la luz que salva. Amén