V Domingo del Tiempo Ordinario ciclo A

Ambientación inicial:

Al celebrar la eucaristía celebramos a Jesús. Él es la sal que da sabor a la vida. Él es la luz que ilumina nuestro caminar. Abrámosle nuestra casa. Hoy, domingo, celebramos la Jornada Nacional de Manos Unidas, en la que se nos invita a acabar con la violencia y a escoger el don de la paz, anhelo profundo del corazón, pero, sobre todo, don de Dios, que queremos cultivar en nuestras vidas y comunidades, lo que exige construir un desarrollo justo, inclusivo y sostenible que ponga fin a las lacras de la pobreza y el hambre.

Rito del perdón:

  • Tú eres la luz que ilumina los pueblos. Señor, ten piedad.
  • Tú eres la luz que ilumina nuestros pasos. Cristo, ten piedad.
  • Tú eres la luz de Dios para toda la humanidad. Señor, ten piedad.

Ambientación a la Palabra:

La primera lectura no llama a compartir nuestro pan con los hambrientos y a acoger a los pobres. San Pablo habla de la importancia de predicar el Evangelio con humildad y amor, confiando en la sabiduría de Dios y no en la de los hombres. En el Evangelio, Jesús nos llama a ser sal y luz, a vivir de tal manera que nuestras obras glorifiquen al Padre.

Lectura del libro de Isaías 58,7 – 10

Esto dice el Señor:
«Parte tu pan con el hambriento,
hospeda a los pobres sin techo,
cubre a quien ves desnudo
y no te desentiendas de los tuyos.
Entonces surgirá tu luz como la aurora,
enseguida se curarán tus heridas,
ante ti marchará la justicia,
detrás de ti la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor y te responderá;
pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”.
Cuando alejes de ti la opresión,
el dedo acusador y la calumnia,
cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo
y sacies al alma afligida,
brillará tu luz en las tinieblas,
tu oscuridad como el medio día.

El justo brilla en las tinieblas como una luz.

En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos. R/.

Porque jamás vacilará.
El recuerdo del justo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor. R/.

Su corazón está seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre
y alzará la frente con dignidad. R/.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios. 2, 1 – 5

Yo mismo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y este crucificado.
También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombre, sino en el poder de Dios.

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

Oración de los fieles, respondemos: SEÑOR, DANOS TU PAZ

  • Por la Iglesia, para que sea signo de paz y reconciliación en el mundo, y que sus miembros vivamos en armonía y unidad. Oremos.
  • Por los gobernantes, para que terminen con los conflictos y las guerras y trabajen por la justicia, la paz y el bien común. Oremos.
  • Por las víctimas de la violencia, que el Señor consuele a los que sufren por la violencia, la guerra y la injusticia, y les conceda fuerza para que superen el dolor y aviven la esperanza en un futuro mejor. Oremos.
  • Por las personas de buena voluntadque se afanan en construir un mundo mejor, para que sientan el apoyo y la colaboración de toda la sociedad. Oremos.
  • Para que los dones y carismas que existen en nuestra comunidad, los pongamos al servicio de las personas que los necesitan, de dentro o de fuera. Oremos.
  • Por las personas llamadas a ser, en su profesión, guías y testigos de la luz, padres, educadores, profesionales. Oremos.
  • Por todos nosotros, para que el Señor nos conceda ser instrumentos de paz siempre y en todo lugar. Oremos

Después de la comunión:

Pon tu luz en mis ojos, Jesús,
que pueda mirar la vida sin engaños,
como tú la miras.

Pon tu luz en mis ojos, Jesús,
que pueda ver a una hermana,
a un hermano, en todo ser humano.

Pon tu luz en mis ojos, Jesús,
que pueda ver, en la vida de la gente,
la huella inconfundible de tus pasos.

Pon tu luz en mis ojos, Jesús,
y pueda llorar y sepa consolar
y curar heridas y penas,