V Domingo de Cuaresma ciclo A
Ambientación inicial:
En este V domingo de Cuaresma, la Palabra nos recuerda que Dios abre nuestros sepulcros, nos levanta cuando todo parece perdido y nos llama a la vida. Jesús, que hoy se presenta como la resurrección y la vida, se acerca a nuestras oscuridades como se acercó a Lázaro, y nos invita a salir de nosotros mismos y a caminar en su luz.
Celebramos además el Día del Seminario, con el lema “Deja tus redes y sígueme”. Pidamos por nuestros seminaristas, por sus formadores y por las vocaciones que Dios sigue sembrando en su Iglesia.
Rito del perdón:
- Tú, que infundes tu espíritu en tu pueblo para que camine y viva. Señor, ten piedad.
- Tú, que nos haces salir de nuestros sepulcros, de nuestras situaciones de muerte y oscuridad. Cristo, ten piedad.
- Tú, que nos invitas a levantar “las losas” que impiden una vida auténtica a tantos hermanos nuestros. Señor, ten piedad.
Ambientación a la Palabra:
Jesús, antes de dirigirse a la tumba de Lázaro, en Betania (casa de los pobres), asegura a Marta: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá”, convirtiéndose así en el centro de nuestra esperanza. Resucitó a Lázaro y resucita a quienes creen en su palabra de vida eterna, que no deja de ser un desafío para los que carecen de fe y se mueven en el nihilismo.
Oración de los fieles respondemos: “SEÑOR, DANOS VIDA CON TU VIDA”
- Por la Iglesia, para que sea signo de la vida nueva que Dios ofrece a todos. Oremos.
- Por quienes se preparan en el seminario para ser sacerdotes, para que crezcan en libertad interior y en generosidad. Oremos.
- Por todos los bautizados que formamos la Iglesia de Jesús, para que escuchando al Espíritu acertemos a ser en medio de nuestra sociedad testigos de vida nueva que Jesús regala a todos. Oremos.
- Por los responsables de los gobiernos de los pueblos, para pongan sus recursos al servicio de la justicia y de la paz. Oremos.
- Por quienes viven en la oscuridad, la enfermedad, el duelo o la desesperanza, para que experimenten la cercanía de Cristo que llora con ello y los llama a la vida. Oremos.
- Por quienes trabajan en las asociaciones de voluntariado, que se esfuerzan en hacer posible la vida a quienes están en los márgenes y cuidan con cariño de la naturaleza herida. Oremos
- Por todos los cristianos y catecúmenos, y por los aquí reunidos, para que se reavive en todos nosotros la vida que Cristo nos ha dado y el empeño por una vida más plena. Oremos.
- Por todos los difuntos, para que estén gozando de la promesa de la vida nueva que les ofrece nuestro Señor. Oremos.
Después de la comunión:
Habla la Vida,
no en palabras ni versos,
no en poemas y cantos,
no en susurro, no en grito.
Habla, primero,
al abrazar al herido
y dar agua al sediento,
al partirte un poco la espalda
para cargar con los abatidos
¿quién, si no, tirará de ellos?
Habla la vida,
en el perdón sincero,
en el respeto,
en un amor de hermano,
de amigo, de amante eterno
en la mesa dispuesta
para saciar al hambriento.
Si la Vida calla,
el poema, el grito, el canto…
… es verbo hueco.
Pero si cantan las obras,
si recita el gesto,
si grita la vida, eso es evangelio.