Domingo XI del Tiempo Ordinario

Ambientación inicial:

Bienvenidos a la celebración de la Eucaristía. Cada domingo nos reunimos en torno al altar para expresar nuestro compromiso de fe con Dios y con la comunidad.
Hoy es un día especial para todos nosotros. Celebramos la fiesta solidaria con la que, prácticamente, ponemos fin a este curso. Curso muy intenso para nuestra comunidad y la comunidad diocesana.
Damos gracias a Dios por las cosas buenas que hemos podido disfrutar como creyentes y como miembros de la comunidad de san Hilario También pediremos perdón por lo que se nos ha quedado en el tintero y por las veces que no hemos puesto suficiente empeño en la tarea pastoral. Dios conoce nuestra masa y sabe que somos frágiles.
Somos comunidad de Jesús, estamos contentos y queremos celebrarlo con gran alegría. El Señor nos preside y sigue contando con todos. Bienvenidos.

Rito del perdón:

  • Tú, que nos llamas a seguirte y a vivir como hermanos. Señor, ten piedad.
  • Tú, que nos confías la misión de mostrar el rostro de Dios al mundo. Cristo, ten piedad.
  • Tú, que nos das la fuerza y el coraje para amar hasta el extremo y caminar en comunidad. Señor, ten piedad.

Ambientación a la palabra:

            El Señor ha llevado al pueblo de Israel “sobre alas de águila” para ser su propiedad, porque “mía es toda la tierra”. Es el pastor universal que mira por la historia y, en Jesús, siente misericordia porque, al cabo de los siglos, los seres humanos siguen “extenuados y abandonados como ovejas sin pastor. Pero este Dios, Padre y pastor, no está inactivo. Está, de fondo, alentando con su espíritu las pequeñas acciones liberadoras de quienes enviados tratan de reconstruir la historia.

Oración de los fieles:

  • Por la Iglesia y cada uno de sus miembros, para que sepamos vivir y transmitir la imagen del Dios cercano y liberador que experimentó Moisés. Roguemos al Señor.

Continúa ….

  • Para que el mensaje que nos ha dejado el Papa, en su visita a nuestro país cale en el corazón de todos y produzca frutos de unidad, esperanza y solidaridad. Roguemos al Señor.
  • Por todos los bautizados, sacramento que nos hace imagen actualizada de Jesús y nos llama a ser discípulos misioneros. Roguemos la Señor.
  • Por los que se esfuerzan por lograr la pacificación de pueblos en guerra, para que mantengan con ánimo su empeño. Roguemos al Señor.
  • Por todos los desterrados de sus países y por todos los migrantes, para que sean acogidos como en hermanos en los países de destino. Roguemos al Señor.
  • Por todos los grupos de nuestra parroquia y, especialmente, por los grupos de jóvenes y los niños de Primera Comunión, para que vivan la alegría de sentirse llamados por Jesús a continuar su tarea. Roguemos al Señor.
  • Para que este día de convivencia y fiesta nos ayude a conocer, escuchar, acoger, acompañar a todos sin distinción. Roguemos al Señor.

Después de la comunión:

Tú eres el Dios sobre el que todos opinamos,
el Dios que todos buscamos,
el Dios que todos abandonamos,
el Dios con el que todos luchamos.
Pero, a la vez, Tú eres el Dios que nos recreas,
que nos encuentras, aunque no te busquemos,
que permaneces fiel cuando te dejamos,
que nos vences y convences.
Tú eres el Dios que cree en nosotros,
el Dios que espera en nosotros,
el Dios que ama en nosotros,
por encima de nuestros gestos, hechos y palabras.
Envíame sin temor, que estoy dispuesto.
No me dejes tiempo para inventar excusas,
ni permitas que intente negociar contigo.
Envíame, que estoy dispuesto.
Pon en mi camino gentes, tierras, historias,
vidas heridas y sedientos de ti.
No admitas un “no” por respuesta.