II Domingo de Navidad ciclo A
Ambientación inicial:
Bienvenidos a la celebración del segundo domingo de Navidad. Seguimos contemplando el misterio de un Dios que se ha hecho carne y ha venido a habitar entre nosotros. Hoy la Palabra nos recordará que, en Jesús, se nos ha revelado la plenitud de la gracia y la verdad. Abramos el corazón para acoger a Cristo, Luz del mundo, y dejémonos transformar por su presencia, haciendo un mundo más justo.
Rito del perdón
- Padre, nos reconocemos débiles y necesitados de tu Sabiduría. Señor, ten piedad.
- Nos reconocemos ciegos. Necesitamos tu Luz. Cristo, ten piedad.
- Padre, nos reconocemos solos. Necesitamos tu Palabra, tu comunicación y tu compañía. Señor, ten piedad.
Ambientación a la palabra:
En el libro del Eclesiástico, se nos dice que la Escritura, las palabras que Dios regala su pueblo, es la máxima expresión de la Sabiduría. Pablo, en la carta a los Efesios afirma que Dios ha derrochado en nosotros gracias tras gracia en las diversas etapas del plan salvador de Dios. San Juan, en el evangelio, insiste en el misterio de la Navidad, el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios, el misterio del Amor encarnado.
Lectura del libro del Eclesiástico.
LA sabiduría hace su propia alabanza, encuentra su honor en Dios y se gloría en medio de su pueblo
En la asamblea del Altísimo abre su boca y se gloría ante el Poderoso.
«El Creador del universo me dio una orden, el que me había creado estableció mi morada y me dijo: «Pon tu tienda en Jacob, y fija tu heredad en Israel».
Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y nunca jamás dejaré de existir.
Ejercí mi ministerio en la Tienda santa delante de él, y así me establecí en Sion.
En la ciudad amada encontré descanso, y en Jerusalén reside mi poder.
Arraigué en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad».
R/. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sion.
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.
Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz. R/.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios.
BENDITO sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en Cristo
con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.
Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo
para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.
Él nos ha destinado por medio de Jesucristo,
según el beneplácito de su voluntad,
a ser sus hijos,
para alabanza de la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido en el Amado.
Por eso, habiendo oído hablar de vuestra fe en Cristo y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mis oraciones, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia.
Aleluya, aleluya, aleluya.
Comienzo del santo Evangelio según san Juan.
EN el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto
se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba;
el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos con-templado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Oración de los fieles, respondemos: «QUE TU PALABRA SEA NUESTRA LUZ»
- Por la Iglesia, transmisora de la Palabra, para que la lleve con sus palabras y sus obras a todos los rincones del mundo. Oremos.
- Por los que buscan a Dios, que descubran que es un Dios Amor por encima de todo. Oremos.
- Por los más necesitados de la Tierra, para que seamos cercanos a ellos en su realidad, en su dolor, en la necesidad de esperanza y en la construcción de un mundo mejor. Oremos.
- Por todas las realidades de nuestro mundo, para que sembremos en ellas las semillas del Evangelio y den frutos de fraternidad y bien. Oremos.
- Por las leyes y quienes las legislan, para que no sean palabras deshumanizadoras e interesadas, sino palabras que posibiliten la vida digna y la justicia para todos los ciudadanos, sin excepción ni discriminación. Oremos.
- Por todos nosotros, para que aprendamos a comunicar tu mensaje y a ser trasmisores de una verdadera tradición evangélica, Oremos.
Oración después de la comunión
Gracias, Señor por tu Hijo,
encarnado en nuestro mundo
para enseñarnos cómo es tu Amor por nosotros
y cómo es tu Reino.
Gracias por hacerte Palabra y enseñarnos
el camino del bien, de la paz y de la fraternidad.
Gracias por quienes nos lo recuerdan,
a tiempo y a destiempo,
denunciando lo que no es evangélico
y anunciando tu mensaje de amor para todos.