Domingo de Ramos

Ambientación inicial:

El Domingo de Ramos es una especie de “obertura” de la Semana Santa, la semana más importante del año litúrgico, donde se nos invita, anticipadamente, a saborear la dulce amargura del amor y de la muerte. Y lo hacemos en procesión, todos juntos, como Pueblo de Dios en marcha, caminantes hacia el domingo de Pascua a través de la pasión de Cristo. Es una invitación a no quedarnos parados, mirando cómo pasan los pasos de las procesiones de la Semana Santa. Se trata de ponernos en marcha, de caminar con humildad y deseo de entrega.
Que esta celebración nos prepare para vivir con mayor profundidad los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

Bendición de ramos, proclamación del Evangelio y procesión al templo.

 Ambientación a las lecturas:

Las lecturas de este domingo van a poner ante nuestros ojos a un Mesías paradójico. El Siervo de Yahvé del que habla Isaías es presentado lleno de golpes y ultrajes. Es el anuncio profético de lo que vivió Jesús: Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado? Es el grito de Jesús en la cruz y el grito de la humanidad ante el sufrimiento y el mal. En el himno de la carta a los Filipenses, nos encontramos con dos movimientos: uno de bajada, anonadamiento y otro de subida, Dios lo exalta, lo resucita y le concede un nombre sobre todo nombre.

Oración de los fieles:

  • Por la Iglesia, para que siga a Cristo con humildad y fidelidad, sirviendo a todos, especialmente a los pobres y crucificados de hoy. Roguemos al Señor.
  • Por los gobernantes y responsables públicos, para que trabajen por la justicia, la paz y la dignidad de cada persona, rechazando todo tipo de violencia y abuso. Roguemos al Señor.
  • Por los que acompañamos a Jesús en su entrada mesiánica; para que no nos quedemos en el entusiasmo inicial, sino que vayamos con Él hasta la Cruz y aprendamos lo que es entregarse hasta dar la vida por amor. Roguemos al Señor.
  • Jesús se sintió solo, abandonado; pidamos al Padre por tantas personas -ancianos solos, enfermos sin recursos, inmigrantes desesperanzados…, que sufren abandono, para que encuentren la compañía del Señor a través de la ayuda de los cristianos. Roguemos al Señor.
  • Por las familias y comunidades cristianas, para que aprendan de Jesús la paciencia, la humildad, el perdón y la entrega generosa. Roguemos al Señor.
  • Por nuestra comunidad, para que esta Semana Santa no sea sólo recuerdo, sino un encuentro vivo con Jesús, que transforma nuestro corazón y nos hace constructores de Paz. Roguemos al Señor.

Oración después de la comunión:

Señor Jesús, gracias por este día
en el que nos dejas acompañarte
en tu entrada humilde, serena y decidida hacia Jerusalén.
Gracias por mostrarnos
que incluso cuando el camino anuncia dolor,
Tú sigues avanzando con la esperanza puesta en el amor del Padre
y en la salvación del mundo.
Hoy queremos darte gracias
por la esperanza que siembras en nuestras vidas
y por la fuerza para ser testigos de ella.
Que este agradecimiento se convierta
en fidelidad diaria, en compromiso concreto
y en un corazón abierto a la Pascua que se acerca.