BAUTISMO DEL SEÑOR 2026
Ambientación inicial:
Hoy celebramos el Bautismo de Jesús y, en esta jornada, renovaremos nuestros compromisos bautismales, conscientes de que hemos sido elegidos por Dios para anunciar la Buena Nueva del Evangelio; para ser portadores de esperanza y sembrar semillas de fraternidad. Que el Señor nos siga enviando su Espíritu para que seamos seguidores fieles de Jesús, modelo de nuestra vida, y miembros activos de su Iglesia.
Rito del perdón:
- Tú, que nos has elegido para ser luz de las naciones. Señor, ten piedad.
- Tú, que como Hijo amado llevaste a cabo en todo momento la voluntad del Padre. Cristo, ten piedad.
- Tú, que nos llamas a pasar por la vida haciendo el bien. Señor, ten piedad.
Oración del sacerdote:
Dios todopoderoso, fuente y origen de la vida, concédenos por tu misericordia, que las aguas broten salvadoras, para que podamos acercarnos a ti con corazón limpio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
(ASPERSIÓN CON AGUA BENDITA)
Ambientación a la Palabra:
En el Evangelio escucharemos que Jesús es presentado como el Hijo de Dios y, de este modo, comienza su misión que le hará ser luz y esperanza de las naciones por medio de su predicación y de sus obras, especialmente, con los más débiles y necesitados. Nosotros, como Él, también somos hijas de Dios llamados a vivir la vocación bautismal.
Lectura del libro de Isaías.
ESTO dice el Señor:
«Mirad a mi siervo, a quien sostengo;
mi elegido, en quien me complazco.
He puesto mi espíritu sobre él,
manifestará la justicia a las naciones.
No gritará, no clamará,
no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará,
la mecha vacilante no la apagará.
Manifestará la justicia con verdad.
No vacilará ni se quebrará,
hasta implantar la justicia en el país.
En su ley esperan las islas.
Yo, el Señor,
te he llamado en mi justicia,
te cogí de la mano, te formé
e hice de ti alianza de un pueblo
y luz de las naciones,
para que abras los ojos de los ciegos,
saques a los cautivos de la cárcel,
de la prisión a los que habitan en tinieblas».
R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz
Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/.
La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R/.
El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo, un grito unánime: «¡Gloria!».
El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio,
el Señor se sienta como rey eterno. R/.
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
«Ahora comprendo con toda verdad que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la Buena Nueva de la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.
Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del Bautismo que predicó Juan.
Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios, con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él».
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
EN aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.
Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:
«Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».
Jesús le contestó:
«Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia».
Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz de los cielos que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».
Renovación de las promesas bautismales
Oración de los fieles, respondemos: «Señor, haznos testigos de tu amor».
- Por la Iglesia y por todos los cristianos, para que seamos consecuentes con nuestros compromisos bautismales. Oremos.
- Por los gobernantes de las naciones, para que trabajen a favor de la justicia y la paz. Oremos.
- Por nuestro mundo, sumido en las tinieblas de la desigualdad, la injusticia y la violencia, para se respeten los derechos humanos y se atienda a los más desfavorecidos. Oremos.
- Pedimos por los niños y adultos que van a ser bautizados, por sus familias y por la comunidad parroquial, para que reciban la gracia de Dios y el amor y acompañamiento de todos nosotros. Oremos.
- Por quienes estamos celebrando la eucaristía, para que seamos miembros vivos de la Iglesia, comprometidos en su tarea evangelizadora.
Después de la comunión
Todos los adultos fuimos un día niños.
Los hombres buenos y los hombres crueles.
Las mujeres sabias y las necias.
Los creyentes y los que rechazan a Dios.
Jesús fue niño. Y el Bautista lo fue.
Niña fue María, y niño José.
Ahí, muy dentro, sigue el niño
que cada uno fuimos, aún abierto a crecer.
Sigue habiendo una inocencia primera
que pugna por emerger.
Sigue habiendo posibilidades,
aunque ya hayamos recorrido muchos caminos.
Y si miramos alrededor, y advertimos
en el brillo de otros ojos la misma chispa de infancia
que nunca se apaga del todo,
podremos dejar que sigan creciendo
los mejores frutos de la vida:
el amor, la fe, la justicia y la capacidad
de construir un mundo mejor.