Domingo XV del Tiempo Ordinario ciclo A

Ambientación inicial:

Hermanos y hermanas, bien venidos a la celebración. Abramos nuestra mente y nuestro corazón a la Palabra de Dios y a la vida de nuestro Señor Jesucristo. Cada celebración es una oportunidad para abrirnos a su presencia en medio de nosotros. Celebremos con fe y alegría el encuentro entre hermanos, en torno a la mesa, que el Señor nos ha preparado con amor. Bienvenidos.

Rito del perdón:

  • Por las veces que nuestras palabras siembran el mal. Señor, ten piedad.
  • Por las veces que nuestras palabras siembran el dolor. Cristo, ten piedad,
  • Por las veces que nuestras palabras siembran desaliento. Señor, ten piedad.

Ambientación a la Palabra:

La Palabra de Dios es eficaz, nos dice la primera lectura. “No volverá a mí vacía –dice el Dios- sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo. En el Evangelio, en la parábola del sembrador, descubriremos la generosidad del sembrador. La misión de quien siembra, dice Jesús a sus discípulos, es tirar la semilla con generosidad, confiando en Dios, que es quien hace fructificar la siembra.

Lectura del libro de Isaías.

ESTO dice el Señor:
«Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo,
y no vuelven allá sino después de empapar la tierra,
de fecundarla y hacerla germinar,
para que dé semilla al sembrador
y pan al que come,
así será mi palabra que sale de mi boca:
no volverá a mí vacía,
sino que cumplirá mi deseo
y llevará a cabo mi encargo».

R/. La semilla cayó en tierra buena, y dio fruto.

Tú cuidas la tierra, la riegas
y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales. R/.

Así preparas la tierra.
Riegas los surcos,
igualas los terrones,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes. R/.

Coronas el año con tus bienes,
tus carriles rezuman abundancia;
rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría. R/.

Las praderas se cubren de rebaños,
y los valles se visten de mieses,
que aclaman y cantan. R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

HERMANOS:
Considero que los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará. Porque la creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios; en efecto, la creación fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por aquel que la sometió, con la esperanza de que la creación misma sería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
Porque sabemos que hasta hoy toda la creación está gimiendo y sufre dolores de parto.
Y no solo eso, sino que también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguar-dando la adopción filial, la redención de nuestro cuerpo.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

AQUEL día, salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla.
Les habló muchas cosas en parábolas:
«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron.
Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó.
Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron.
Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta. El que tenga oídos, que oiga».

Oración de los fieles:

  • Por todos los cristianos, para que demos valor a la Palabra de Dios y crezca en nosotros su conocimiento y el deseo sincero de dejarnos transformar por ella. Roguemos al Señor.
  • Para que nos tomemos más en serio la tarea que Jesús nos encomendó, anunciar la Buena Noticia con nuestras palabras y nuestra vida, a todos los pueblos. Roguemos al Señor.
  • Pedimos por los políticos y mandatarios, para que no manipulen a los ciudadanos utilizando palabras huecas y falsas promesas. Roguemos al Señor.
  • Por los pobres y necesitados, para que, escuchando sus anhelos e inquietudes, nos dispongamos a trabajar por la promoción y los derechos de todos. Roguemos al Señor.
  • Pedimos por los que disfrutan de un tiempo vacacional, para que sepan agradecerte la vida y la creación. Roguemos al Señor.
  • Para que la palabra, hecha diálogo, sea sustento de las relaciones sociales y así crezca la mistad social y la búsqueda del bien común. Roguemos al Señor.

Oración después de la comunión

Hoy que sé que mi vida es un desierto,
en que nunca nacerá una flor,
vengo a pedirte, Cristo jardinero,
por el desierto de mi corazón.
Para que nunca la amargura sea 
en mi vida más fuerte que el amor,
pon, Señor, una fuente de alegría
en el desierto de mi corazón.
Para que nunca ahoguen los fracasos
mis ansias de seguir siempre tu voz,
pon, Señor, una fuente de esperanza
en el desierto de mi corazón.
Para que nunca busque recompensa
al dar mi mano o al pedir perdón,
pon, Señor, una fuente de amor puro
en el desierto de mi corazón.
Para que no me busque a mi cuando te busco
y no sea egoísta mi oración,
pon tu cuerpo, Señor,
y tu palabra en el desierto de mi corazón.