CELEBRACIÓN COMUNITARIA DEL PERDÓN (21 de octubre de 2020)


Ambientación inicial:

Nunca es demasiado tarde para reconciliarse,
pues nunca es demasiado tarde para amar,
ni tampoco es demasiado tarde para ser feliz.
Quien no quiere reconciliación sigue sumido en la noche,
y en su corazón crece la maleza de la inquietud
como un tumor canceroso.
Quien no quiere reconciliación,
al primero que castiga es a sí mismo.
La reconciliación puede parecer imposible,
pues toda reconciliación debe venir de dos lados.
La reconciliación no puede ser forzada.
Debe ser sembrada; en diminutos granos de paz y de amistad.
La reconciliación debe dejarse crecer a lo largo del camino
por el que vamos al encuentro de otros.
Reconcíliate tanto como puedas con todos los seres.
Libérate.

Canto de entrada….

Saludo…

Oración:

            Padre bueno, aquí estamos tus hijos necesitados de perdón. Muchas veces hemos experimentado la dureza de la vida. Pero muchas veces hemos tratado con dureza a los demás. Hoy, ponemos ante Ti todo lo que somos: nuestros deseos e ilusiones, nuestros éxitos y nuestros fracasos, nuestros pecados y nuestras virtudes. Todo, Señor, lo ponemos ante Ti para que Tú lo purifiques y lo transformes en bendición. Por Jesucristo nuestro Señor.

Lectura del santo evangelio según San Mateo 6, 7-15

            Y, al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.
            Vosotros, pues, orad así:
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan de cada día dánosle hoy; y perdónanos nuestras ofensas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, más líbranos del mal.
Que, si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.

Para la reflexión:

  • ¿Vivo con alegría cada momento de mi vida sabiéndome hijo/a de Dios o me dejo invadir por el miedo y la desesperanza?
  • ¿Procuro que mi vida sea un canto de alabanza a quien me ha regalado la vida y la fe o siembro inquietud y desconfianza?
  • ¿Tengo asumido que todo mi quehacer diario puede contribuir a la construcción del Reino de Dios o vivo disperso y sin proyecto?
  • ¿Creo que ser fiel a la voluntad de Dios es el verdadero camino hacia la felicidad?
  • ¿Procuro ser feliz con lo que soy y tengo o vivo obsesionado por el tener, por el futuro, por la imagen, por los problemas?
  • ¿He sabido hacer lectura creyente de la situación de pandemia que estamos viviendo?

Peticiones de perdón antes de la confesión individual, respondemos: “PERDÓN, SEÑOR, PERDÓN”

  • Perdón, Señor, porque muchas veces olvidamos que somos tus hijos y que los demás son nuestros hermanos.
  • Perdón, Padre, por adorar a los ídolos y por dejarnos vencer por la comodidad y el consumismo.
  • Perdón, Señor, por nuestra mediocridad, por nuestra falta de testimonio. Y porque no somos luz para aquellos que buscan tu rostro.
  • Perdón, Señor, por nuestra falta de caridad y nuestra falta de solidaridad, sobre todo, para con los que más sufren.
  • Perdón, Señor, por nuestra falta de esperanza, por nuestras tristezas y pesimismos.
  • Perdón, Señor, porque no amamos como tú nos amas; porque no perdonamos como tú perdonas.

Confesión individual (breve)

Oración de acción de gracias:

Gracias, Señor, por darnos una nueva oportunidad.
Gracias por este perdón que nos renueva.
Gracias por ser nuestro Padre.
Ayúdanos a dar nuevas oportunidades a los demás.
A perdonar a los que nos ofendan
A tratar siempre a los demás como hermanos.
Te lo pedimos con alegría y humildad, Padre.
                                                                         Amén

Padrenuestro:

Canto final.