DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO (XI-X-2020)

Ambientación inicial:

Cada domingo celebramos la fiesta de la vida, a la que todos estamos invitados. Todos necesitamos venir a alimentar nuestro ánimo, tan decaído por los acontecimientos que estamos viviendo. Con actitud agradecida y llenos de alegría, iniciamos la Eucaristía, signo del banquete del Reino. Bienvenidos a la fiesta

Rito del perdón:

  • Porque no somos muy agradecidos con Dios y con los demás. Señor, ten piedad.
  • Porque exigimos mucho y no siempre asumimos nuestras obligaciones. Cristo, ten piedad.
  • Por las veces que sólo buscamos nuestro interés y quedar bien ante los demás. Señor, ten piedad.

Ambientación a la Palabra:

El profeta Isaías utiliza la imagen del banquete como símbolo de la unificación de todos los pueblos que buscan al Señor y su salvación. San Pablo, en la carta a los Filipenses, afirma que todo lo puede en aquel que le conforta, superando todo tipo de penalidades que le ha traído su fidelidad a Cristo. El evangelio presenta la parábola del banquete de bodas, al que todos están invitados, pero no basta con estar, se exige el traje de fiesta.

Lectura del libro de Isaías. Is 25, 6-10a

PREPARARÁ el Señor del universo para todos los pueblos,
     en este monte, un festín de manjares suculentos,
     un festín de vinos de solera;
     manjares exquisitos, vinos refinados.
Y arrancará en este monte
     el velo que cubre a todos los pueblos,
     el lienzo extendido sobre todas las naciones.
Aniquilará la muerte para siempre.
Dios, el Señor, enjugará las lágrimas de todos los rostros,
     y alejará del país el oprobio de su pueblo
     —lo ha dicho el Señor—.
Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios.
Esperábamos en él y nos ha salvado.
Este es el Señor en quien esperamos.
Celebremos y gocemos con su salvación,
     porque reposará sobre este monte la mano del Señor».

R/.   Habitaré en la casa del Señor por años sin término. Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6.
       
V/.   El Señor es mi pastor, nada me falta:
                en verdes praderas me hace recostar;
                me conduce hacia fuentes tranquilas
                y repara mis fuerzas.   R/.

        V/.   Me guía por el sendero justo,
                por el honor de su nombre.
                Aunque camine por cañadas oscuras,
                nada temo, porque tú vas conmigo:
                tu vara y tu cayado me sosiegan.   R/.

        V/.   Preparas una mesa ante mí,
                enfrente de mis enemigos;
                me unges la cabeza con perfume,
                y mi copa rebosa.   R/.

        V/.   Tu bondad y tu misericordia me acompañan
                todos los días de mi vida,
                y habitaré en la casa del Señor
                por años sin término.   R/.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

HERMANOS:
Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy avezado en todo y para todo: a la hartura y al hambre, a la abundancia y a la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso, hicisteis bien en compartir mis tribulaciones.
En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su riqueza en Cristo Jesús.
A Dios, nuestro Padre, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:
«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados:
“Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”.
Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron.
El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.
Luego dijo a sus criados:
“La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”.
Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:
“Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”. El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los servidores:
“Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”.
Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».

Oración de los fieles, respondemos: “Ayúdanos a acompañarlos, Señor”.

  • Por la Iglesia, comunidad que anuncia el Reino de Dios, para que fiel a la Palabra de Dios, sea misericordiosa y servidora. Oremos.
  • Por las personas que viven la fe con alegría, para que sepan compartirla y anunciarla sin complejos. Oremos.
  • Por nuestro mundo, para que sea, de verdad, una mesa y un banquete donde nadie quede excluido y en el que los pobres sean los primeros invitados.  Oremos.
  • Por los que dedican tanto tiempo y esfuerzo, arriesgando su vida en la atención a los enfermos. Oremos.
  • Por nuestras comunidades, para que, sin excusas, sepan acoger y atender a todos los que se acercan a ellas. Oremos.
  • Por todos nosotros, para que no vengamos al banquete de la vida sin el traje de fiesta de un corazón abierto, alegre y generoso. Oremos.

Después de la comunión

Un hombre hizo una fiesta,
llamó a muchos amigos,
la mesa estaba puesta
y al fin nadie acudió,
le dieron mil disculpas
cada uno a su manera
despreciando en el fondo
aquella invitación.
Así es la eterna historia 
del hombre con su Dios”.