BAUTISMO DEL SEÑOR

Ambientación inicial:

Este domingo celebramos el bautismo del Señor, con el que finalizamos el tiempo de Navidad y Epifanía, y comienza la vida pública de Jesús. En el Jordán Juan baut6ia a quien es más fuerte que él. Jesús toma conciencia de cuál es el proyecto de Dios para él. Con el bautismo comienza el camino, la misión de Jesús de Jesús.
Para nosotros hoy es también un día para recordar y reforzar nuestro propio bautismo. Es un día para celebrar y hacerlo con nuestra comunidad de pertenencia que nos da identidad. Bienvenidos a la celebración.

Rito del perdón, renuncias bautismales:

  • ¿Renunciáis a vivir según los patrones de comportamiento de nuestro mundo individualista, consumista y materialista? Sí, renuncio.
  • ¿Renunciáis a creeros mejores que los demás, a estar seguros de vosotros mismos, a quedaros en los medios y no ir a Dios como fin último de vuestras vidas? Sí, renuncio.
  • ¿Renunciáis a caer en el pesimismo y la indiferencia ante los problemas de xenofobia, intolerancia y todo tipo de rechazo y violencia a lo diferente? Sí, renuncio.

(Se asperja al pueblo, mientras se canta “agua lávame).

Ambientación a la Palabra:

La primera lectura nos muestra el último canto del Siervo de Yahvé el cual nos revela la vida iluminada por la palabra y el descubrimiento del Dios fiel. La segunda lectura nos ayuda a vivir nuestra vida, después del Bautismo, como don precioso e inmerecido, pero, por ello, agradecido. El Evangelio nos permite, a  nosotros también, saber a quién pertenecemos desde que fuimos bautizados.

Lectura del libro de Isaías. Is 42, 1-4. 6-7

Esto dice el Señor:
«Mirad a mi siervo, a quien sostengo;
     mi elegido, en quien me complazco.
He puesto mi espíritu sobre él,
     manifestará la justicia a las naciones.
No gritará, no clamará,
     no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará,
     la mecha vacilante no la apagará.
Manifestará la justicia con verdad.
No vacilará ni se quebrará,
     hasta implantar la justicia en el país.
En su ley esperan las islas.
Yo, el Señor,
     te he llamado en mi justicia,
     te cogí de la mano, te formé
     e hice de ti alianza de un pueblo
     y luz de las naciones,
     para que abras los ojos de los ciegos,
     saques a los cautivos de la cárcel,
     de la prisión a los que habitan en tinieblas».

R/.   El Señor bendice a su pueblo con la paz. Sal 28, 1b y 2. 3ac-4. 3b y 9c-10 

        V/.   Hijos de Dios, aclamad al Señor,
                aclamad la gloria del nombre del Señor,
                postraos ante el Señor en el atrio sagrado.   R/.

        V/.   La voz del Señor sobre las aguas,
                el Señor sobre las aguas torrenciales.
                La voz del Señor es potente,
                la voz del Señor es magnífica.   R/.

        V/.   El Dios de la gloria ha tronado.
                En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
                El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio,
                el Señor se sienta como rey eterno.   R/.

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles. Hch 10, 34-38 

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
     «Ahora comprendo con toda verdad que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la Buena Nueva de la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.
Vosotros conocéis lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él».

R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Se abrieron los cielos, y se oyó la voz del Padre:
        «Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo».   R/.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos. Mc 1, 7-11

En aquel tiempo, proclamaba Juan:
     «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».
Y sucedió que por aquellos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.
Apenas salió del agua, vio rasgarse los cielos y al Espíritu que bajaba hacia él como una paloma. Se oyó una voz desde los cielos:
     «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».

Profesión de fe:

  • ¿Creéis en el único Dios Padre de todos, que tiene preferencia por los débiles, los humildes, los sencillos, los pequeños? Si, creo.
  • ¿Creéis en Jesús de Nazaret, que ha vencido a los poderes del mal y a la muerte, resucitando, y que nos llama a luchar para que todos tengamos vida y vida en abundancia? Sí, creo.
  • ¿Creéis en el Espíritu Santo, espíritu de amor, de paz, de alegría, que nos quita los miedos y nos impulsa a buscar la verdad, la justicia y la paz? Sí, creo.
  • Creéis en la Iglesia, comunidad de hijos de Dios y de hermanos en Cristo, que nos llama y nos empuja por medio de su Espíritu a ser corresponsables, para que la Iglesia transparente a Jesús y su causa? Sí, creo.
  • ¿Creéis en el hombre nuevo, nunca súbdito ni esclavo, sino hijo de Dios y hermano de todos, llamado a resucitar con Cristo para participar en la vida que no termina? Sí, creo.

Oración de los fieles, respondemos: “Confírmanos, Señor, en tu amor”.

  • Por las personas que están viviendo situaciones de desamparo a causa de la pandemia, del paro, la marginación, la violencia, para que puedan encontrar razones para la esperanza. Oremos.
  • Por nuestras comunidades, para que puedan superar sus miedos y dificultades confiando en el amor gratuito de Dios y en nuestro compromiso. Oremos.
  • Por los que se han alejado de sus compromisos bautismales por cualquier causa, para que puedan volver a sentir la presencia de  Dios en la Iglesia. Oremos.
  • Por nuestros gobernantes, para que descubran que el verdadero camino para gobernar  es el camino del servicio y la entrega gratuita. Oremos.
  • Por la Iglesia, para que vea en la humildad del Hijo, el camino que conduce a trabajar por una sociedad más justa y fraterna. Oremos.
  • Por todos los bautizados, para que  vivamos nuestra identidad como una experiencia de alegría y una decisión adulta. Oremos.
  • Por nuestra parroquia, que el próximo miércoles celebra la fiesta de San Hilario, para que todas las actividades y celebraciones nos ayuden a fortalecer el sentido comunitario y el compromiso con los hermanos. Oremos.

Después de la comunión:

El Padre nos ha dicho que escuchemos a su Hijo, el Amado.
El Espíritu nos ha llenado con su fuerza en el bautismo.
Jesús nos ha ofrecido cómo ser más humanos, cómo ser más divinos.
Por nuestro bautismo también nosotros
somos invitados a participar en el plan de Dios,
que es una Buena Noticia para toda la humanidad.
Es con atención a la realidad de nuestro mundo
y de todos los que lo habitan
como podemos desarrollar nuestra llamada.
Es con los gestos que cada uno es capaz
de realizar a favor del planeta Tierra
y de los que viven en él como podemos vivir en plenitud
las promesas que realizamos
para formar parte de esta familia
de los hijos y las hijas de Dios