SANTA MARÍA MADRE DE DIOS 2026
Ambientación inicial:
Feliz año nuevo. Bienvenidos a la celebración al comienzo del nuevo año, que se nos da como nueva oportunidad para la paz, para la fraternidad, para la esperanza. María, la Madre de Dios, la llena de gracia nos guiará por las sendas del amor. Es el amor de Dios quien nos bendice a nosotros sus hijos e hijas. Ahora, y a lo largo del año, seremos los testigos de ese Amor.
Pediremos para que Dios, en la Jornada Mundial de la Paz, bendiga a su pueblo con la paz, ilumine nuestros rostros con su amor y así se lo comuniquemos a nuestros hermanos, los hombres.
Rito del perdón:
- Perdón, Señor, por todas las veces que el brillo de las fiestas efímeras y el afán consumista nos han hecho olvidarnos de Ti. Señor, ten piedad.
- Perdón, Señor, por todas las veces que no hemos colaborado a que reine la paz en nuestra familia y en nuestro entorno. Cristo, ten piedad.
- Perdón, Señor, porque en ocasiones sólo acudimos a ti para pedirte cosas, pero nos olvidamos de darte gracias y celebrar todo lo que haces por nosotros. Señor, ten piedad.
Ambientación a la Palabra:
Las lecturas de este día nos recuerdan que Dios nos bendice y nos acompaña en el camino. Él siempre nos guía y nos protege. San Pablo nos recuerda que hemos recibido la dignidad de hijos gracias a Cristo. En el evangelio escucharemos cómo los pastores encuentran a Jesús y, llenos de alegría, se convierten en testigos de lo que han visto y oído.
Oración de los fieles, respondemos: “SEÑOR, VENGA A NOSOTROS TU PAZ”
- Que el Espíritu Santo haga que también Dios nazca en nosotros, volviéndonos hombres de paz: Pacificados y pacificadores. Oremos.
- En este día, Jornada Mundial por la Paz, pedimos para que sea el diálogo y no la guerra, lo que nos haga crecer como seres humanos. Oremos.
- Para que desaparezcan todas las guerras actuales y trabajemos por un mundo en el que las guerras no sean posibles. Oremos.
- Para que desaparezca la industria armamentística y el criterio de “si quieres la paz, prepara la guerra”, que es tu negación, Señor, Príncipe de la Paz. Oremos.
- Por nosotros, para que demos un verdadero culto a María, sencilla muchacha de Nazaret, que por eso agradó a Dios, sin joyas ni coronas que ella nunca quiso para sí. Oremos.
Después de la comunión:
En este día recibimos tu bendición,
Tú siempre dices bien de nosotros, nos bendices,
nos proteges, nos iluminas y nos concedes tu favor.
Hoy nos unimos al grito de júbilo de toda la Iglesia
que canta la alegría por todo lo que haces por nosotros.
Sigue protegiendo la obra de tus manos, Señor.
Sigue regalándonos la hermosura de la Creación,
con sus valles, sus montañas, sus estrellas.
Sigue iluminando las mentes de tus hijos para
que nos empeñemos siempre en elegir el bien y no el mal,
la paz y no la guerra, el amor y no el rencor.
Sigue enviándonos la fuerza del Espíritu de Jesús,
que nos recuerde cada día a tu Hijo, nuestro hermano y Señor.
Por todo lo que hemos visto y oído, gracias, Señor.
Por la vida, gracias, Señor.
Por el regalo y el don de la fe, gracias, Señor.
Por nuestra familia, gracias, Señor.
Por María, la madre de tu Hijo, nuestra madre, gracias, Señor.
Alabado y bendecido sea tu nombre,
ahora y por los siglos de los siglos. Amén.